

El 9 de mayo hizo 30 años que hice mi primera comuniòn,y yo ateo y anticlerical,voy y me acuerdo,y lo comento como un gilipollas a mis compañeros de servicio.Con voz desangelada les recuerdo que un dìa como aquèl, yo probè el cuerpo de Cristo,y no me acuerdo,que dos dìas antes habìa sido el dìa de las madres,y claro està, no me acordè de llamar a mi santa madre,para felicitarla.Vamos, para cruzarme la cara de un correazo.Menos mal que el 9 me acordè y la llamè corriendo y me disculpè diciendo que aquì, se celebra el dìa de las madres otro domingo,que es verdad,pero cuando mentì tan descaradamente a la voz telefònica de mi madre,no lo sabìa ,lo juro.
Recuerdo ese 9 de Mayo como si fuera ayer.Era un dìa precioso,todo azul,que contrastaba con el blanco de la cal de las casas de mi calle de aquel entonces y el blanco blanquìsimo de mi trajecito de almirante.
Mi madre y mi tìa me cogieron un dìa de la mano,y me llevaron a Nuevas Galerìas.Mi tìa me regalaba el trajecito de almirante,blanco blanquìsimo y con tantas filigranas,que màs que niñito puro, vestidito de blanco, parecia un folclòrico de los años 40 en su debù delante del Generalìsimo.Recuerdo que nos metimos los tres en el probador,ya vestidito de Almirante y delante del espejo,me quedè alucinado de lo hermoso y delicado que era ese mozuelo que veìa al otro lado del espejo,y de fondo oìa la llantina dulce y persistente de una madre y una tìa,que es otra madre,acongojadas de la emociòn.Mi madre ,despuès de sonarse la nariz,con sus inseparables Tempo,que tanto usaba en aquel probador,como viendo un capìtulo de la La Casa de la Pradera o Frontera Azul,pongo por caso,me dijo que saliera del probador y andara para ver còmo me quedaba aquel traje cuando caminaba,que yo creìa para mis adentros que habìan diseñado para mì.Salì y caminè y caminè tanto, que me salì de Nuevas Galerìas y di a la Plaza de Las Monjas,y ya allì,al respirar aire fresco y envuelto en tan finas telas tan blancas como la misma cal,me sentì un poco Sebastian,aquel exhibicionista reprimido,primìsimo de la Taylor,escotadìsima y tetona, un tràgico y dominguero dìa de playa.
Desde mi casa a la iglesia habìa màs de 5 farolas,por lo menos 20,pero el trayecto lo hicimos a pie,aunque a mì me habrìa gustado llegar al templo en coche,y aparecer ,cuando todos los niños de mi clase estuvieran sentados,pero no fue asì.Llegamos a pie ,como todo hijo de barriada,y en la entrada del templo,se agolpaban todas las familias bien engalanadas.Era nuestra primera comuniòn.
Cuando me encontrè delante de la Iglesia de Los Dolores,me dio miedo entrar,primero porque tenìa que confesarme y segundo porque con horror me habìa dado cuenta que un gitanillo,con màs manchas en la cara que la envoltura de una torta de Inès Rosales,llevaba un traje de almirante,como el mìo.Exactamente igual al mìo..Mismo diseñador,vamos.Y eso còmo podìa suceder?.Creo que ahì es donde crecì de repente,y dejè de ser doncel y mozuelo para pasar a adolecente pre-acnè.La vida te da muchos palos y ese fue uno de los màs terribles de mi etapa infantil.
Cuando por fin entro en el templo,mi primer objetivo era no cruzarme con aquel gitanillo,que aunque llevaba exactamente el mismo traje que yo,èl parecìa marinerito,y claro està,donde hay patròn...Yo me sentè hacia delante ,en los primeros asientos de la bancada de la derecha,al pobre gitanillo lo perdì,por atràs, en algùn banquillo de tercera.Empezò la misa con la coreografìa que habìamos ensayado con la hermana Nosequè ,recuerdo que era clavadita a Lola Gaos en Furtivos , y Don Manuel,uno de los pàrrocos.La ceremonia fue muy aburrida,que ahora con el tiempo,pienso yo,que la coge por banda una Debbie Allen y el jugo que le saca a esa misita,para un Fama 2,vamos.
Aunque yo no querìa perder la concentraciòn de la misa,porque me habìan maleducado, que a partir desde ese justo momento todo era pecado.Entonces despistarse de lo que decìa el cura era pecado, odiar a un gitanillo por llevar mi mismo trajecito de almirante,de diseño exclusivo, era pecado, imaginar que mi padre se muriera el dìa de mi primera comuniòn,para asì evitar que me jodiera la fiesta secuestràndome en plan No sin mi hija,como le habìa jurado a mi madre, en una de sus mùltiples borracheras,por no ser invitado a la comuniòn de su hijo mayor,era pecado.En definitiva, todo empezaba a ser pecado y lo que antes no lo era ,y yo correteaba tan tranquilo por los verdes prados de la pureza.Despuès de la ceremonia,los prados se convertirìan en escombrera.
Pero para mì,lo ùnico que era pecado y que retumbaba en la Iglesia ,era la voz de don Elìas,el cura malo,como yo lo llamaba.Su voz representaba la voz de Dios,de aquel Dios del Antiguo Testamento,que habìa que temer.Su voz omnipresente era lo ùnico pecaminoso que sentì en aquellos tiernos años.Aquella voz me retrotraìa a las primeras cofesiones.Yo de rodillas y sin verlo, sentìa su voz y su aliento,que me penetraba con asco y temor.Cuando me preguntaba què pecados tenìa y yo le decìa la verdad,que habìa discutido con mamà o con mis hermanos,y èl ,no contento con mi confesiòn, me preguntaba si me habìa fijado en los fotogramas que se exhibìan en el cine Las Colonìas,y si me habìa fijado con lascivia en las mùltiples tetas sembradas de estrellitas para ocultar aquellos pezones setenteros,de señoras del destape español.Y si me tocaba,provocado por la excitaciòn de aquellas imàgenes.Yo excitarme con pelìculas mediocres?.Yo me excitaba y la emociòn me embargaba cuando una Olivia de Havilland encabronada y con dos cojones sube aquella eterna escalera,mientras su ex-prometido,Montgomery Clift aporrea su puerta ,para pedirle perdòn,pero ella jamàs lo perdonarà porque està hasta el mismo coño de ser buena y tonta.O me emociono con una Liz Taylor tiroteada ,ficticiamente ,por uno de sus repelentes sobrinillos,en aquella ambigua pelìcula con un Paul Newman ,màs gay que nunca,o con una Bette Davis sobresaliente en perra e hijaputa esperando que muera el pesado de su marido,despuès de decidir que no le darà sus pìldoras para el corazòn.Yo me emocionaba con ese cine,don Elìas,no con los bodrios de Yenny Llada o Carmen Platero.Le aclaro,allà donde estè,si en el cielo,en el infierno,o vuelto a entrar en el armario,de donde no tuvo que salir nunca.
Al terminar la ceremonìa un fotògrafo,contratado por el colegio, nos hizo unas fotos de conjunto y en solitario.Mi madre me rogaba por Dios que no hiciera ese gesto,aquel tic que tenìa en aquellos años,yo lo intentè ,pero no fue posible,salì retratado con el tic en pleno apogeo,en casi todas las fotos,provocando el consabido disgusto alla mamma.Me crucè varias veces con aquel moreno de verde luna,pensando porquè no podìa ser su familia Testiga,en vez de Catòlica Apostòlica y Romana,pero yo no le hice el menor caso,hasta que otro niño,malo malìsimo me lo recordò tù y el gitano llevàis el mismo traje y luego me sonriò, para joderme aùn màs.
Cuando salì del templo mirè para todos sitios con temor,mi padre podìa estar acechando,pero no fue asì.Nos fuimos a comer a Las Candelas toda la familia y hay fotos ,que mi madre escondiò cuando yo recuperè mi uso de razòn y me dio por querer quemarlas, que lo demuestran.Recuerdo que me regalaron un reloj precioso y estuve con el traje todo el dìa puesto,y volvì a casa,al atardecer tan blanco como habìa salido por la mañana,y eso que habìa comido ensaladilla,y sardinas,y chocos fritos y bebido coca cola hasta hartarme,y la tarta y helado,y yo no me manchè.Volvì inmaculado.
Por la noche,recièn duchado,y metido en la cama le preguntè a mi madre mamà, viste al gitanillo de mi clase que llevaba el mismo traje que el mìo?.Ella me lo negò tres veces,allì no habìa ningùn niño con el mismo traje que el mìo,porque el mìo era legìtimo,me aclarò,y saben ustedes?,yo me lo creì.Me topè con aquel chiquillo cien veces,y yo me lo creì.Los verdes pastos ya se habìan convertido en ordinarias escombreras...