
Hoy no sè porquè me ha dado por compartir mis impresiones y paisajes de mi viaje a Marruecos con una compañera que habìa estado en Tunez.Debo reconocer que jamàs de los jamases me habìa interesado viajar a ese paìs magrebì,yo habìa leido a Mohamed Chukri y su El Pan Desnudo,ahì acababa mis informaciones sobre Marocco.Bueno,eso y la cara de mi maestro de segundo a quinto de E.G.B, cuando España perdiò El Aaiun,que recuerdo que estuvo echàndole la culpa de todo a los marroquìes.
Pero al final viajè hasta Marrakech,y no por deseo propio sino porque mi madre y mi tìa estaban locas por conocerla.Un año antes habìan ido amigos mìos en camioneta,como se dice autocar en Guerva.Habìan hecho un viaje (iniciàtico?) desde Sevilla hasta Marrakech,parando en diferentes ciudades,que si lo filmaban en blanco y negro,era clavaita a Journey of Hope de Xavier Koller.Pero yo màs comodòn y con tan singulares compañeras de viaje elegimos el aviòn como medio de transporte.Asì que nos desplazamos hasta Madrid,para volar a Casablanca.Ya en Madrid, el aviòn saliò con retraso porque aunque estaban todos los equipajes dentro del aviòn,faltaba un viajero(palabras textuales de la simpatiquìsima azafata),y eso quiere decir que algùn pasajero habìa hecho el checking pero no habìa subido al aviòn,jejeje.Menos mal que aùn no habìan caido las Torres Gemelas,porque sino ese viaje se habrìa convertido en United 93.El aviòn despegò sin aclararnos si habìan localizado o no a ese pasajero.Llegamos a Casablanca,y allì tuvimos que esperar como dos horas,hasta coger el otro aviòn hasta Marrakech.Ni que decir tiene que en el vuelo Madrid-Casablanca tuvimos que rellenar un papel en donde nos preguntaban el motivo del viaje,cuànto tiempo nos quedarìamos,dònde ìbamos a estar alojados,y un largo etc de preguntas que me daban la impresiòn de que ellos pensaban que yo querìa quedarme en el paìs,pero si yo iba casi obligado!.
En Casablanca ,llegada la hora fuimos andandito cuàn Ingrid Bergman hasta el aviòn,bajo 150 grados de bochonno.Nos montamos en un aviòn ,tipo utilitario,justo como el aviòn donde iban los padres de Boy,cuando se pegaron el batacazo y dejaron huerfanito al rubito adorable ,que ponìa nerviosito a mi idolatrado Terenci,cuando èl era jovenzuelo o mancebo,como solìa decir.
El viaje fue caminodecabrasAir,lleno de baches y de silencios bergmanianos con momentos gore cuando mia mamma,que estaba loca por conocer Marruecos,me clavaba su esmalte burdeos en mi mano izquierda,y mi tìa en mi mano derecha.Asì que estaba llegando a Marrakech estigmatizado y casi como un ecce homo.
LLegamos al aeropuerto de Marruecos,y debo decir que no me sentì turista americano,porque el aeropuerto de esta ciudad es igualito a la plaza (mercado) de mi Guerva marihmeña,chillidos y olores a pescado,fruta,carnes y membrillos.Nuestro guìa nos esperaba allì con un cartelito Monsieur Montes ,ese era yo,porque quien fue a la agencia era mi madre,asì que me pusieron el apellido de mi madre,porque allì el importante era el machote (fijense nomàs) y no las dos mujeres que venìan conmigo.Se presentò el joven guìa ,marroquì guapo,regordete.A mi me entraron ganas de llamarlo Mi said,pero la verdad que no venìa a cuento.Nos metiò en una furgoneta bajo el bochonno màs grande que jamàs haya yo sentido,y mira que he sufrido lah caloreh de Sevilla,pero no tiè na que vè.Yo con la tensiòn por los suelos,y con cara de Peter Ustinov de joven ,que siempre me ha dado como asquito porque parecìa viscoso,nuestro guìa nos explicaba lo que harìamos por la tarde.A punto estuve de decirle que me llevaran a alguna Urgencias cercana para que me pusieran 1500 ml de suero fisiològico y 500 ml de algùn expansor màs potente.Llegamos al hotel,y en el hall del hotel un caos de nacionalidades con las maletas por todos sitios,un ejèrcito de botones con cara de marroquìes feos y esas casacas con mil botones,sacadas de una pelìcula de los Hermans Marx, que comenzaban a aligerar el hall .Yo querìa llegar a mi habitaciòn y despelotarme,y que no me hablaran de visitas guiadas por la ciudad porque mataba sin piedad.A todo esto mi madre y mi tìa tan frescas,y tan ilusionadas por el viaje.Cuidao,manda güevo,Loren!.
Nuestro botones adjudicado a dedo nos lleva hasta nuestras recamaras,que yo agradezco con sonrisa histèrica.Mi tìa sola,porque segùn palabras textuales,me voy a poner a tomar el sol con las tetas fueras en el balcòn,y claro si estàis tù o tu made,me corto.Tita,le digo yo,estamos en un paìs islàmico,y lo mismo que al ladròn le cortan una mano, a la guarra que enseña las tetas le cortan una teta,y a las màs enteràs ,las dos.Ah si?,me dice ella entre extrañada e indignada,po ahora mihmo estoy hablando con er directò.Tita ,porfavò!!!.Le digo yo rogàndole que desista.
Mi madre y yo nos refrescamos en la habitaciòn y ponemos el aire acondicionado a dos grados bajo cero.Nos encontramos con mi tìa en el hall,que habìa cambiado vestuario y ahora vestìa un traje ,tipo batita fresquita de las mujeres mayores de mi tierra,pero con el glam de Carmina haciendo el camino del Rocìo.LLega nuestro said,y nos explica que para visitar el Zoco tenemos que ir con èl,porque es muy peligroso ir solos.En ese momento se me quitaron las ganas de salir del hotel,y quedarme bebiendo cerveza,en plan holandès cazurro,porque ademas la serata era amenizada por un cuerpo de baile andaluz con el gran bailarìn ,no me acuerdo... Angelìn Jimènez.Pero mi tìa y mi madre me enseñaron el burdeos de sus uñas y casi me arañan ,asì que decido ir con ellos,incluido said-Mohamed.Estaba atardeciendo,llegamos al Zoco,nos llevò por cien mil callejuelas,que era como la Retinga,donde yo crecì y me criè ,con esos inconfundibles olores a caño y a ajonjoli.Nos pararon cincuenta mil niños hambrientos de bolìgrafos,para què quieren tantos bolìgrafos?,bueno,pues mi madre se echò mano al bolso y sacò de todo,bic naranja,bic cristal,làpices pino,rotuladores ,hasta gomas ,y claro,entonces los niños nos acompañaron por todo el recorrido.Cuando llegamos a la Plaza del Fin del Mundo,no se veìa un carajo.Era de noche,y ya habìa que tener cuidadito.Mi madre y mi tìa se comportaban como si se hubieran criado en aquella plaza donde mataron a aquel hombre delante del Dr Ben McKenna.
Volvimos al hotel,de nuevo duchita y a cenar,y luego serata andaluza.El grupo folclòrico bailò a ritmo de Corasòn Partìo,yo me partìa.Estàbamos en Marruecos,y parecìa que estàbamos anca l'Anselma.La cerveza carìsima.Al dìa siguiente le dijimos a said-Mohamed que la rutita la hacìamos nosotros solos,y que èl se quedaba en el hotel.Vimos mejor el Zoco,sus diferentes gremios.Mi madre se metiò en una tiendecilla y quiso comprar unas babuchas,preguntò el precio y cuando se lo dijeron ,ella dispuestìsima se disponìa a pagar,y el tendero le dijo que de pagar nanai,que debìa poner un precio.Al principio mi madre no entendiò muy bien,pero al final de la mañana se habìa hecho una experta en el regateo.
A mi tìa se le antojò una alfombra,y ella como si estuviera en las desaparecidas Nuevas Galerìas de mi Guerva marihmeña,se metiò en una tiendecilla minùscula.Ràpidamente un atento marroquì le dijo que pasara a la trastienda a ver la mercancìa,y yo no me pude quedar fuera fumeteando y alegràndome la vista con los bereberes ,que esos sì eran monos,como dirìa mi amigo Joan Anton,porque no me fiaba de dejarlas solas con aquel señor,para que luego me tuviera que volver con dos camellos y tres cabras,asì que entrè con ellas.Bajamos unas escaleras,y llegamos a un salòn tan grande como la Plaza del Fin del Mundo.El hombre se dirigìa a mì siempre a pesar de tener cara de me importa una polla tus alfombras,macho.Yo le decìa a èl,que le hablara a mi tìa,que era la interesada,y el hombre,dale,a mì.LLamò a otro,un jovencito,que vino en dos segundos con una bandeja,con tres tacitas y una tetera,nos invitò sentarnos en unos tresillos alrededor de una mesita.Ya me entrò miedo,porque me veìa despertàndome sin riñones ,hìgado y còrneas,y fite tù què papeleta.Mi madre y mi tìa a su rollo,extasiadas con tanta gentileza mora mora,y yo bebìa el tè verde a sorbitos muy pequeños,para no quedarme dormido tan pronto.Poco despuès comienzan a salir marroquìes por todos lados,con alfombras enrolladas en los brazos,y empezaron a abrirlas,y cubrieron todo el suelo que debìa de ser como Ikea de grande.Cuando mi tìa vio aquello le dio una cosa...Ay,què verguenza,Dios mìo,perdone...se levantò y se dirigiò al señor tendero textil,y le dijo vocalizando y con las manos para hacerse entender perfectamente,ni que decir tiene que el tendero entendìa perfectamente,es que yo sòlo querìa mirar,no quiero comprar nada.Cuando la oì me entrò frìo,con todo ese despliegue ,tipo concierto de Madonna,qe el pobre hombre habìa hecho ,ella no compraba?.Yo la mato.Le dije que comprara al menos una alfombrita para el cuarto de baño,pero creo que si no compraba no nos dejaban salir de allì.Al final la sangre no llegò al rìo,el hombre dijo que no estàbamos obligados a comprar nada,y cuando ya nos ìbamos,que yo me sentìa juyendo.Mi madre que se sirve otro tè!.
Salimos sin problemas y estuvimos viendo todo el Zoco,nos paramos en una tiendecilla que trabajaba el cuero,y yo habrìa trabajado a base de bien al jovenzuelo,sacado de una pelìcula de Pasolini,con esos rizos azabache y esos brazotes,y esas axilas negras como el Congo.Ufff,què malo me puse y con esos calores,menos mal que estàbamos al fresco.Finalmente llegamos a la Plaza de nuevo,con esa mezcla de razas,turistas,aguadores y encantadores de serpientes.Habìa un bar con mesas y sillas fuera,al muy estilo de Los Amarillos de la Plaza de la Merced de mi ciudad,e imaginè que allì se tomarìa los cafesitos Juan Goytisolo y mucho antes Paul Bowles habìa imaginado Sheltering Sky,aunque fuera Tànger,y no Marrakech,pero daba igual.Yo me sentì un poco como ellos,por la curiosidad que despertaba en mì los mancebos primitivos y tan rabiosamente voluptuosos y no por el talento para la escritura,evidentemente.Pero esos jòvenes que desprendìan un olor a sexo salvaje,entre hombres que ni son conscientes de lo que quiere decir homosexual,porque es tan natural el tacto entre los hombres por aquellas tierras,que sosprende.
Mi madre se agarrò a mi brazo porque tiene pànico a las serpientes,pero minutos despuès se estaba haciendo una foto con un aguador que apestaba,y lo tenìan entre mi tìa y mi madre como un Don Hilariòn a la musulmana.Luego apretando el sol sin piedad volvimos al hotel caminando entre el caos del tràfico,que recordaba a las pelìculas mudas de Buster Keaton.En el salòn donde solìamos almorzar y cenar los gatos nos acompañaban ya fuera sentados en las sillas ,o paseando por las mesas vacìas.Ya me habìan avisado que no comiera nada que fuera lavado con el agua.Asì que cuidaba muy mucho lo que comìa porque no querìa fallecer en Marruecos, como Paul Bowles.Y despuès de comer me iba a dormir una siesta,con persianas echadas y a roncar por 6 o 7 horas.Me despertaba para ducharme y cenar,y luego serata con el fantàstico grupo de baile de Escamillo,y su obra maestra de la coreografìa El Corasòn Partìo,y yo me bebìa tres cervezas,y a dormir.De nuevo a roncar.
Al dìa siguiente visitas turìsticas a la Koutoubia,que era como la Giralda pero sin las cuatro torres y el Giraldillo,luego visita en autobus a la Menara,y la casa de Carmina Ordòñez,cuando vivìa all,incluida en el recorridoì.Todo muy bonito,pero yo no podìa con la calò.
El dìa antes de volver a España cenamos en el hotel,y yo comì ,creo un pecado con sabor a merluza,pero con una salsita hecha con nata,y me comì dos platos,porque era self-service.Al dìa siguiente nos despertamos muy temprano y nuestro said-Mohamed se despidiò de nosotros, muy sentìo el muchacho,pero mi madre le dio tres bolis bic naranja ,bic cristal.Cogimos el aviòn en Marrakech con destino a Casablanca,y entonces a no sè cuantos miles de pies de altura comenzaron los retortijones,sudores frìos,dilataciones cada 15 minutos,estaba mal,pero aùn tranquilo porque no habìa empezado el trabajo de parto.Llegamos a la capital,y me fui a unos baños,limpìsimos,pero nada,cuando entraba se me quitaban las ganas e intenciones de desahogarme.En el aviòn con direcciòn a Madrid,de nuevo los retortijones y dilatando cada 10 minutos.LLegamos a Madrid,el baño sucio,y ademàs lleno de gente con diarrea,logro entrar en uno de ellos,pero nada.No lograba hacer nada.Taxi para Atocha,Ave Madrid-Sevilla,retortijones,dilato cada 5 minutos,acompañados de sudores helados y taquicardias.Pero en el baño no logro hacer nada.LLegamos a Sevilla,taxi desde Santa Justa a Plaza de Armas,camioneta pa Guerva.Comienzan de nuevo los retortijones,ahora màs serios,porque no hay baño en el autobùs.LLego a Huelva,mi hermano que nos espera en la Estaciòn de DAMAS S.A. ,y coge camino de El Portil,una de las playas de Huelva,donde vive mi tìa!.LLegamos a su casa,y yo me relajo,nada.Me planteo la cesàrea,para por fin tener por fin el dichoso niño en mis brazos.Coche de vuelta a Huelva,llegamos a casa.Mientras mi madre le explica en el coche a mi hermano que se lo ha pasado muy bien y que ha tomado un te verde buenìsimo,yo comienzo a dilatar cada tres minutos,ya he borrado y sè que ya està en camino!.Me meto en el baño y me relajo de una manera maravillosa,pensando que me venìa cagando desde Marraquech.
Un viaje curioso,que no repetirè nunca màs.Pero ahora en la distancia lo recuerdo con cierto cariño,una versiòn a la española de Viajes Con Mi Tìa,donde Maggie Smith era mi madre y mi tìa.