
Cuando estábamos llegando en la ambulancia,la señora nos esperaba en la misma puerta,y nos hacía señales con los brazos en alto.Llevaba el pelo recogido en un moño y unas gafotas que le cubrían casi toda la cara.Me llamó la atención su alegre vestido de estampados de flores.El conductor aparcó justo delante de su puerta,en aquella calle tan empinada.
-Qué puntuales,como se nota que trabajàis en un hospital privado.
La señora,visiblemente nerviosa,abrió mi puerta y yo bajé de la ambulancia.Ella no paraba de hablar y de mover las manos,un niño pequeño asomó la cabeza por la puerta de casa,y mirándome me dijo: has visto muchos muertos?
-Manolito,anda hijo,métete para adentro,que acaban de traer a tu padre.
Dijo la señora con malos modos ,mientras se dirigía a la parte de atrás de la ambulancia, esperando que el conductor y su ayudante sacaran el cuerpo de su marido.Empezaron a aparecer vecinos que salían de las casas y se fueron arremolinándo delante.
-Traen a Antonio?
Preguntó una,dirigiéndose a la viuda.
-Sí,Cinti.Ay,qué penita.
Se lamentó la señora pero sin ninguna carga emotiva,en realidad a la señora del vestido floreado se la veía contenta,eufórica,como si le trajeran la lavadora nueva.Entre el conductor y su ayudante metieron el cuerpo del difunto dentro de la casa.Ella me invitó a pasar.
Pasando el descansillo había un pasillo largo que llevaba hasta el fondo ,de donde procedía toda la luz que iluminaba la casa,procedente del patio.Pero dejaron el cuerpo en la habitación del matrimonio,donde la señora lo tenía todo dispuesto.
-Mira que altarcillo tan bonito le he preparado a mi Antonio,porque yo creo,como mi madre cree y mi abuela creía...
Apareció de nuevo Manolito y pasando entre los hombres que transportaban el cuerpo,se sentó sobre un baul.
-Yo también creo,mamá
-Tú no crees, Manolito...!
Le contestestó su madre gritándole,como si eso ya lo hubieran discutido y hubieran llegado a la conclusión que el niño no creía.
-...Y vete para afuera,Manolito,que los niños no se meten en conversaciones de mayores.
Y dicho eso, sacó un gran abanico amarillo y negro,con el que empezó a abanicarse con fuerza.
-Qué calor más grande está haciendo,tenemos el verano encima porque tengo la casa llena de moscas.
Dejaron el cuerpo de Antonio sobre la cama,vestido con el traje de boda,como había querido su mujer,pero sin los zapatos.
La señora de las gafotas miró a su marido como si fuera una cosa a la que le faltaba algo,pero no sabía qué era,y luego mandó salir a todos,y cerró la puerta.Los hombres se fueron fuera.Yo me quedé porque la viuda tenía que firmarme unos documentos.Ella me cogió del brazo y me llevó al otro lado del patio,donde tenían la cocina.Se veía nueva,casi sin usar,y a continuación un salón amplio con chimenea se abría,que por esas fechas estaba limpísima y sin usar.En la cocina había comida preparada como para una celebración,y una señora mayor,vestida de negro,comía pan.Me miró y dejó de comer.
-Menos mal,hijo mío,que te has dignado a venir para el funeral de tu cuñado.Pero no creas que me has dado una alegría,porque tú me has hecho pasar muchas noches en vela pensando dónde te estabas quedando.
Yo no entendía lo que me quería decir,estaba claro que la señora anciana se había equivocado.Había una tele encendida y estaban poniendo Vivan Los Novios! de Berlanga.
En el salón, un cura vestido con sotana comía a dos carrillos sentado a una mesa larguísima.Una chiquilla muy delgadita llevaba un radiocasete a modo de bolso,y hacía playback con la canción que sonaba de Lio,Amoureux Solitaires.La jovencita se me acercó y empezó a bailar voluptuosamente y me cantaba et toi,dis-moi que tu m'aimes...sacándome la lengua con lascivia.Me encantaba esa canción porque era tan marica que casi me pongo a bailar con ella,pero el cura se dio cuenta y le soltó un sopapo a la niña que hizo caer el radiocasete al suelo y se paró la música.
-No seas puta,Faly,que está tu padre de cuerpo presente,coño!.
Faly me miró sin decir nada y su nariz empezó a sangrar.Se fue llorando y se encerró en una habitación.Yo me volví a la cocina,donde estaba la señora anciana,y su hija,la mujer del difunto.
-Hijo,vamos a meternos en un sitio más tranquilo y me explicas qué tengo que firmar,porque yo he pagado los muertos toda la vida,así que tiene que estar todo en orden.
-Hay que tener muy poca vergüenza para presentarte hoy en esta casa.
Soltó de nuevo la anciana ,dirigiéndose a mí.
-Cállese usted ,mamá,que el muchacho ha venido para traernos a Antonio,y ya se va.
Respondió su hija quitándose las gafas y dejándolas encima de la mesa,al lado de migajones de pan que la señora mayor había transformado cuidadosamente en pelotitas de igual tamaño y había dispuesto en fila de dos.
-Mi madre tiene la cabeza perdidita y te ha debido de confundir con mi hermano el chico,que se fue de prófugo al negarse a hacer la mili,y ahora trabaja en Alemania.Está muy bien colocado y se casó y todo con una alemana,pero nosotros no sabemos nada de él si no es gracia a un cuñado de mi prima Rosi,la panadera,que vive allí también.La verdad sea dicha y por muy perdida que tenga mi madre la cabeza,lleva razón.Mi hermano tiene muy poquísima vergüenza y para mí ha muerto,y no lo quiero en mi casa,ya le mandé razón que aquí no se presente cuando se muera mi madre.Pero hijo,yo no quiero aburrirte con las cosas de mi casa y mira como tengo que tener mi cabeza de distraida que no te he ofrecido nada desde que has llegado,pero tú espera aquí que ahora mismo estoy llamando a mi Manolito...
La señora abre la puerta y grita el nombre de su hijo más pequeño
-Manolito!...dónde se habrá metido ahora este niño...
La mujer sale de la habitación buscando a su hijo a puro grito,cuando de repente sale de debajo de la cama y no pude evitar dar un respingo.
-Has visto muchos muertos?.A mí se me presenta san Juan de Dios y me dice que rece por mi hermana,mi madre y mi abuela,que están todas igual de locas,y por eso los hombres de mi casa se acaban yendo,como mi padre,mi tío y mis hermanos mayores.El me dice as mulheres da tua familia sâo malucas,pero a mí no me da miedo.Yo soy muy chico aún ,pero cuando sea mayor,yo también me iré.
El niño se sentó encima del baúl y ya no abrió la boca,y yo no sabía qué contestar.Manolito me imponía mucho respeto,entonces llegó la madre con un vaso de cerveza,desesperada por no haber encontrado a su hijo.
-Ay,canalla,que estás aquí.Mira que eres malo,Manolín.Toma,muchacho, la cervecita que está fresquita,y tú vete a la calle,coño,que estás todo el día aquí metido rodeado de mujeres,y eso no puede ser bueno.
Nos quedamos solos y le expliqué qué tenía que firmar y dónde debía hacerlo.
-Pensarás,hijo,que estoy loca pero se me ha venido a la cabeza cuando nos trajeron la televisión a color,y firmé,como ahora,la primera letra.Mi marido estaba en el trabajo y yo estaba loca de contenta.Tan contenta que lo esperé en la puerta para verlo llegar.Es que ahora que lo veo ahí acostado se me agolpan los recuerdos.Mira lo bien que le queda el traje,el mismo que se puso hace 27 años,y parece que se lo hemos comprado ayer a medida.He avisado a mis hijos mayores.La mayor vive lejos y no puede dejar a los niños con nadie,tiene dos,que han llegado uno detrás del otro,y yo lo comprendo.Mi hijo llega esta noche.Tú verás la casa llena de gente,pero yo estoy muy sola,y no tengo ayuda de nadie.Ni llorar puedo,fíjate tú.Ese es mi marido y lo he querido con locura.Todavía me acuerdo cuando se lo quité a la Cinti,la vieja esa canija que me preguntó antes por él.Bueno vieja no,de mi edad,pero está muy estropeada.Mi marido le hablaba y yo los veía pasear plaza arriba y plaza abajo,un día y otro día hasta que me harté.Y entonces le dije chiquillo no estás cansado de pasear siempre por la plaza?.Anda,cojones,llévame en la moto hasta el castillo,es que tenemos un castillo en ruina,justo arriba de esta calle,a las vueltas,y le dije llévame en tu moto,y verás qué bonito se ve todo.Y dicho y hecho.No nos hemos separado hasta ahora.Mi Antonio es muy querido aquí en la calle.Yo lo he preparado todo para que luego vengan todos los vecinos y se tomen aquí la merienda conmigo,en el patio,cuando venga la fresquita.Baldeo luego un poco mi patio,y lo pongo precioso de limpio con todo baldeaito y mis geranios preciosos.Me harán compañía hasta que caiga la noche,luego cerraré mi portón y lo velaremos nosotras hasta mañana,y ya tendré tiempo de llorar solita en mi cama,que es aún su cama.
Se abrió la puerta del dormitorio y entró el cura
-Mujer, qué buenas gambas has comprado en Huelva,son fresquísimas.Y qué buena cara tiene Antonio, a pesar de...Es que se ha ido con la conciencia muy tranquila,qué te iba a decir yo,Maruja...que luego me paso porque está el hombre sin una triste extremaunción,pero después vuelvo yo y le hacemos todos los perejiles,no?.
-Sí,claro Paco,coño,qué cosas tienes...antes de que te vayas,este es el muchacho que me lo ha traido...
Y luego dijo ,dirigiéndose a mí.
-...El es primo de mi Antonio,no parece cura el hijolagranputa,pero es muy creyente,y se llama Paco.
-Sí,Paco.Me llamo Paco,pero lo que a mí me gusta es que me llamen pa comé...
El cura hizo un chiste que no tuvo ninguna gracia y mucho menos aún en aquellas circunstancias,pero soltó una sonora carcajada que hasta la viuda tuvo que mandarlo callar.Salimos de la habitación y la señora me llevó hasta la puerta,me agradeció con exageración las atenciones hacia su marido,como si aún estuviera vivo,y luego paró a una vecina que pasaba por delante de su puerta y se enredó en otra conversación diferente.Crucé la calle y en frente había una taberna donde supuse que estarían el conductor y su ayudante,y no me equivoqué.Cuando entré estaban sentados a una mesa llena de vasos vacíos y tres vasos llenos de fino,con el párroco que cantaba unos fandangos de Alosno,delante de una ración de habas enzapatás.Salí fuera para fumarme un cigarrillo,y en la puerta estaba de nuevo la jovencita con su radiocasete encima.Se levantó la falda y vi que no llevaba bragas,et toi dis-moi que tu m'aimes...me cantó desde el otro lado de la calle.