
Esta tarde ,cuando por fin dejò de llover, salimos de casa dispuestos a hacernos una caminata hasta San Babila ,para asistir a un concierto de Vivaldi en la Chiesetta di San Pietro in Gessate ,dentro del ciclo musical Il Viaggio di Orfeo.Hicimos una paradita en una esquinita de Corso Buenos Aires donde hay un Caffé precioso,muy novecento y después de un cafelito empezamos a caminar.Llegamos a Porta Venezia y fuimos engullidos por una de las entradas de dicha parada de metro,la verdad que se nos harìa tarde si seguìamos andandito.
En un saltito llegamos a san Babila y de ahì a la iglesia,que es de 1475,y que estàn restauràndola (of course).Nos la encontramos empaquetadita toda,que tuvimos que darle la vuelta para ver algo de iglesia.En el pòrtico esperaba un jovenzuelo con cara de fraile,por qué serà que el pùblico joven de estos acontecimientos tienen ese aire de chico de coro?.Nos dijo que si no habìamos comprado el ticket ,podìamos hacerlo allì mismo.
Mi Jeff me preguntò si yo querìa entrar,pregunta con segundas cuando estàbamos allì justo para eso,para entrar y asistir al concierto de Vivaldi Le Quattro Stagioni.Le contesté que claro que sì,que yo sòlo habìa oido en toda mi vida al coro medio hippy de la parroquia de Don Manuel,donde cantaba Blas,el moderno de mi barrio,que mucho tiempo después se trajo un mulatòn de Santo Domingo que quitaba er sentìo,pero esa es otra historia.
Mi Jeff me dijo en mi cara misma que no querìa pagar 10 euros por Vivaldi,que el barroco veneziano estaba muy visto,y tenìa la poquìsima verguenza de decìrmelo en mi cara,yo que soy analfabeto profundo en mùsica clàsica.
Yo estaba ilusionado por mi primer conciertito en vivo en una iglesia,que lo veìa ademàs muy bonito y que podìa gustarme,y que 10 euros no me parecìa caro,y yo tenìa razòn,porque mientras esperàbamos para comprar el billete nos dimos una vuelta por la zona y vimos carteles de conciertos latinos y Jerry Rivera costaba 10 euros,y no creo que se pudiera comparar Jerry Rivera ,que no sè a que dichosa escuela pertenecìa con Don Antonio que era de la veneciana,y fìjate nomàs que costaban igual.Bueno,pues mi Jeff ni me contestò.
Regresamos a la iglesia sobre las ocho y media y ya estaba abierto,con una cola bastante larga para ser agosto y ademàs muy lluvioso.Gente de todo tipo,pero trufado con marica cultapaquita y Marica Cultapaca,ancianas arregladìsimas con voz aguardientosa ,peinados eternos y gesticulaciòn manual con tanto anillo que se salvò del expolio nazi y reinas de la mùsica como el director de orquesta ,que llegò sobre las nueve menos cuarto con un sayo a lo Capitàn Alatriste,que si levantara la cabeza el pobre Esquilache...con una cola de caballo recogida en el centro de sus occipitales,que le daba en la cara una mìmica con mucha tensiòn.Nos sentamos en los bancos de la derecha,como a la mitad de la nave central.El templo por dentro estaba todo reconstruido o deberìa decir reformado?.Creo que sòlo ,quizàs,no soy experto tampoco en arte,los frescos que habìa detràs de la arcada que dividìa la nave central de la nave lateral que habìa a la izquierda eran originales,de 1475.
El templo se llenò y delante de nosotros habìa sentado un hombre aparentemente nervioso que ocupò tres sitios con la gabardina que traìa,y hablaba continuamente al teléfono.Me dijo si podìa guardar sus puestos mientras él estaba fuera,y asentì con la cabeza.
A las nueve tenìa previsto el inicio del conciertito de Vivaldi,a las nueve y dos minutos llegaron dos mujeres y sòlo una de ellas besò y saludò a mi hombre del banco de delante.Eso me escamò.
A las nueve y seis minutos empezaròn a tocar las palmas en senal de descontento porque el concierto comenzaba a las 21.Yo me sorprendì,que por seis minutos montaran esa desfachatez.Mi Jeff me dijo que era el lenguaje del teatro y que los milaneses eran asì de insolentes,y que a la Callas le tiraban ràbanos,o eso he podido entender porque me ha dicho "rabanetes" que en brasileiro se pronuncia "rabaneches",asì que creo que serà eso.No me extrana que esa mujer se quitara la vida,después de tirarle ràbanos,y me sorprendo de lo fino y elegante que es el pùblico milanès.
Pues en diez segundos saliò el grupito de personas que tocarìa esta noche y empezò a reclinarse y el pùblico comenzò a aplaudir a rabiar.Los mismos que habìan aplaudido de aquella manera un minuto antes.No daba crédito,mari...
Despuès de las primeras notas yo me meè en las bragas como dirìa Julia Roberts en Pretty Woman,porque era la primera vez que oìa mùsica en una iglesia,y me ha parecido impresionante,pero mi atenciòn estaba allì delante,en el banco siguiente.Yo me preguntaba por qué aquella mujer no hablaba al hombre que aùn estaba nervioso e inquieto,y ademàs ruborizado desde que habìan llegado las dos chicas?.
Pues mi versiòn de imaginaciòn calenturienta es la siguiente:
Cuando por fin llegaron las dos mujeres él las esperaba de pie,en la entrada de la bancada,sonriò y besò a la rubia y la morenita no lo mirò a los ojos,y se sentò en la silla que tenìa delante el pobre hombre,obligàndolo a desplazarse unos centìmetro,que fue algo incòmodo y sòlo yo,a parte de ellos tres,me dì cuenta.La rubia se sentò en el banco junto a su amiga morenita,y el triste hombre fue desplazado al fondo ,junto a la rubia,cuando él deseaba sentarse junto a la morenita,que para mì era su mujer,y hoy mismo habìan discutido,pero por qué habìan dicutido?.Pues eso es lo que me propongo a contaros inmediatamente.
La mujer morenita y de unos treinta y cinco ,màs o menos.Delgadita,con naricilla respingona,vestida en modo informal pero sin desentonar y el pelo rizado recogido era belga y estudiò en Bruxelas Antropologìa Social,y recién terminada la carrera ,se fue cuàn Sister Luke en The Nun's Story al Congo a trabajar,y prepararse el doctorado,y allì conoce al triste hombre,que habìa dejado la congregaciòn dei Frati Minori dei Francescani a Milano seis meses antes y se habìa ido al Congo como seglar para poner en orden sus ideas,y surgiò el amor entre ellos dos.Volvieron a Milano y después de un corto noviazgo se casaron.
La belga discutiò esta misma tarde con él y le confesò que sospechaba que la traicionaba con alguien.'El la llamò paranoica y que desde que el médico les habìa dicho que serìa difìcil que pudieran tener hijos,ella habìa cambiado,se habìa vuelto màs arisca e introvertida a pesar de ser belga flamenca,que era lo màs en ser sequìsima y adusta.Y todo eso se lo habìa soltado a puro grito justo tres horas antes de comenzar el conciertito de Vivaldi ,porque èl siendo milanès también era italiano,y la cabra siempre tira al monte.
A ella ,que a pesar de ser belga-flamenca y seca ,le dolìan las cosas,porque tenìa corazòn y a ella nadie le quitaba de su cabeza que su marido ex-franciscano le ponìa los cuernos con una companera del instituto donde su marido era profesor de filosofìa y la rubia ,de dibujo técnico.Asì que siendo mujer,con eso le bastaba,planeò lo siguiente,presentarse con la rubia en el concierto al que minutos antes habìa rehusado ir,para ver asì la reacciòn de su cara al verla llegar con aquella fresquìsima,pero en la cara de su marido sòlo pudo ver su inocencia.Y empezò a entrarle ese dolor de estòmago ,los mismos que tenìa cuando sufrìa de gases,y no era otra cosa que los remordimientos.Y el primer paso para poder arreglar las cosas fue sentarse junto a su marido y maldecirse mil veces en silencio,y le pidiò a su amiga rubia,que le dejara su puesto,y asì fue como se sentò junto a èl.
Pero èl,que agradeciò ese gesto,no dejò de estar tan inquieto y es que se preguntaba còmo habìa podido suceder?.El que tenìa su vida tan controlada,su mujer amada ,su trabajo y su grupo de amigos con los que departìa los fines de semana en la casa de la parte italiana de los Alpes.No encontraba una explicaciòn racional a lo que le habìa ocurrido justo ayer a esta misma hora,cuando su alumno de origen tunecino Meddeb le pidiò si podìa llevarlo hasta casa,después de haber tenido una clase bastante animada hablando sobre san Agustìn.Siempre le habìa llamado la atenciòn al profesor que el tunecino pareciera el màs italiano de todos sus alumnos,por su conocimiento del paìs y por esos arrebatos casi patriòticos que tenìa hablando de Italia,pero que a pesar de haber nacido en Milano,su entorno cercano era islamista y bastante cerrado,de hecho no conocìa a sus padres en los cuatro anios que estudiaba allì.Pero aquella tarde fue diferente porque empezaron a hablar de sexo,del desparpajo sexual de los àrabes y el encorsetamiento atàbico judeo-cristiano de los italianos.
Meddeb tuvo una erecciòn que sobresaltò al profesor al ver el volumen tan abultado del pantalòn del jovenzuelo,y su curiosidad fue en aumento,y pidiò ver màs,y Meddeb con una sonrisa infantil a lo Ninetto Davoli en las pelìculas de Pasolini,lo acontentò y le mostrò aùn màs,aquel menhir en todo su esplendor y el ex-franciscano se sintiò por primera vez tan cerca de Dios,y parò el coche.El resto fue una enculada de lo màs normal y corriente,por otra parte tan previsible,y origen de las preguntas existencialistas que deseaban con sus respuestas acallar ese remordimiento tan ruidoso que sufrìa en silencio ,obviamente.
Al final,yo lo entendì todo,y ellos acabaron con las manos cogiditas,y Vivaldi recogiò sus bàrtulos y se fue en direcciòn a la sacristìa,y nos dejò a todos allì sentados.Poco despuès la gente empezò a levantarse y fue saliendo.Tengo que repetir,me ha encantado...pensé.Jeff me mirò y me soltò,una cazzata barocca,lo que te habìa dicho...
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