
Miguelito tenìa la lecherìa màs antigua del barrio,incluso màs antigua que la vaqueriza de Vosa,adonde mi abuela me mandaba a comprar la leche para hacer nata.Pero a Miguelito le compràbamos la leche fresca del dìa.
Miguelito era gordito y calvo,con la cara redondita que le daba un aspecto afable ,ademàs de ser muy amable y educado con las vecinas.Alguna vez en la tienda de la Chenchi alguna habìa dicho uy,hija er Miguelito es tan educaito y formà que parese maricòn...La tienda se quedò muda y nadie contestò a la insolente que le decìan la Pionono,por lo delgadita que era.Siempre queriendo ser la graciosa ,como aquella vez que vino la hija mayor de la Pata, vendiendo los productos de Avon a la tienda y la pobre intentando ponerse fina,porque segùn le habìan dicho en los cursos preparatorios de Avon su acento andaluz perjudicarìa su carrera como chica Avon,y mi abuela le tuvo que decir pero hijalagranputa dònde te van a mandar a vender los productos,a Vizcaya?.Porque si los vendes aquì en Guerva tu acento es como er mìo y er d'esta,o no,niña?.Le dijo mi abuela a la Pionono ,dàndole un manotazo llamando su atenciòn,y ésta, que estaba mirando los peros, a como los tenìa la Chenchi ,pues no se habìa enterado del comentario de mi abuela.Y respondiò:No,a mì no me interesa na,Juana y siguiò con lo suyo ...Entonces la Juana ,que siempre fue muy poquita cosa le dijo,mira,hija si estos son productos muy bueno para la higiene ìntima,mujè.Y entonces la Pionono,queriendo hacerse la graciosa le respondiò ay,la higiene ìntima,si yo me lavo er chocho con mistò,Juana,y luego soltò una risotada que sòlo fue correspondida por la otra camarilla de vecinas burracas como ella,las demàs como en misa.
Pues sì,Miguelito era maricòn de siempre,pero nadie lo sabìa.No es que todo el mundo lo sabìa y callaba.Es que nadie lo sabìa,y era porque siempre se habìa pensado que el homosexual era afeminado y como Miguel era muy machote por su aspecto y aunque muy dulce,era de maneras garrulas,con esos brazotes y dedos llenos de pelos recién peinados,porque él se peinaba todos sus vellos,hasta aquéllos que se asomaban por el cuello alborotados y con ganas de libertad.Qué hombre,cuànto pelo!,decìa alguna garrula, pensando que era un halago para el hombre,y Miguelito se ponìa colorado,y otra vecina,que tenìa corazòn y sobre todo cabecita ,respondìa quitando fuego al asunto,pues nunca me encontrè un vello en la leche,y mira que se ve a un kilòmetro un pelo,pues nunca Miguelito,asì que no hagas caso de lo que te diga la gente.
El lechero de mi barrio tenìa que luchar todos los dìas con las vecinas ,y no sòlo èl,también la Chenchi ,la de la tienda de comestibles,o Maruja ,la pescadera,pero las mujeres sabìan controlar bien a la jaurìa que entraba,y ademàs entre mujeres actuaban de otra forma,no como con los tenderos,que entraban revenìas y con ganas de jarana.Pero a Miguelito estas mujeres le daban vida,se reìa y estaba entretenido en sus horas detràs del mostrador.
Un dìa no abriò y la gente se extrañò.Yo me acuerdo bien porque fue el dìa que muriò el estanquero,que ya estaba jubilado,y que lo llevaba su hija Mercedes.Joaquìn,el estanquero de toda la vida,se habìa muerto después de una larga enfermedad ,que lo tuvo entrando y saliendo del hospital algunos años.
Le oì decir a mi abuela que le contaba a mi tìa Reyes que Miguelito y Joaquìn estaban liados,que se lo habìa contado el mismo Miguel.
-Pero,mamà,liados te ha dicho?
-No,coñe,que eran pareja,pero pareja de qué si Joaquìn era viudo y tenìa su familia y querìa con locura a su mujer..
-Què mujer,mamà?.La muerta?
-Ay ,Reyes no te enteras de na...
-Me entero perfectamente mamà.Eres tù la que no se entera.Eran pareja quiere decir que estaban juntos,que se amaban...
-Sì,eso me ha dicho.Que llevaban juntos màs de veinte años.Tù no vayas a decir nada,que eso me lo ha contado en confesiòn.El pobre me lo cuenta todo.
Yo también lo entendì como mi tìa Reyes,y me di cuenta lo desgraciado que era ese hombre.Que siempre estaba solo,que no habìa hecho una familia,que no tenìa a nadie,sòlo a Joaquìn,al que no podìa casi ver en los años de enfermedad,y siempre fue fiel a ese amor.
Al velatorio fuimos todos.A mì me daban miedo los velatorios,porque en el del Patròn,yo le dije a mi tìa que estaba llorando el muerto,que abrieran la caja,que querìa salir,y mi tìa me dijo que menos cachondeo que està el hombre de cuerpo presente,y me echò a la calle.Pero yo lo oì llorar,yo pensé que los muertos lloraban cuando los llevaban al cementerio.
Las mujeres daban consuelo a Mercedes,que siempre habìa sido muy antipàtica y sequita,yo no le di un beso porque me caìa muy mal,aunque ahora fuera huérfana,y ademàs beatucha ,y la Pionono sostenìa que estaba liada con Don Enrique,el segundo pàrroco de nuestro barrio,pero otra vecina màs mala y reputa le dijo que no,que Don Enrique era educaito y formà como Miguelito,y por una vez dejaron callada a la Pionono.
Entonces ,llegò Miguelito de negro riguroso,no como los demàs hombres que llevaban sòlo un lacito negro en una manga de la camisa,con la cara blanca y los ojos rojos.En el velatorio se hizo el silencio,mi abuela le dio un pellizco a mi tìa Reyes,para que estuviera atenta,porque se iba a liar,pero no pasò nada.Le dio el pèsame a la fea de Mercedes y con las mismas se fue,pero yo me lo imaginé de otra manera,creo que habrìa quedado muy bien,en plan pelìcula de Benito Perojo,que el hombre saliera del armario cantando una canciòn de Marifé de Triana ,con la voz de mi tìa Reyes,que en aquella época tenìa una voz estupenda, que se le parecìa mucho y delante del ataud abierto del pobre Joaquìn ,le cantara:
Compañero,compañero.
El vinagre de mi llanto,
el vinagre de mi llanto
con qué pañuelo lo seco?
Yo no merezco este luto,
ni tampoco este desprecio,
ni este sin vivir de pena,
ni esta luna de silencio.
Compañero,compañero....
Al dìa siguiente Miguel no exteriorizò nada,ni su dolor ,ni la nostalgia por su Joaquìn.No podìa hablarlo con nadie.Sòlo con mi abuela,que de vez en cuando se confesaba sin tregua ,descargando todas sus penas,y luego mi abuela toda acongojada se descargaba en mi tìa Reyes,y asì me enteraba de todo el proceso de luto del lechero,hasta que un dìa dejò de comentarle nada a mi abuela,y yo me lo encontraba siempre en el cine,viendo las pelìculas del oeste con los bolsillos llenos de caramelos,que repartìa por la sala,entre los màs jòvenes.Una vez le comentò a mi abuelo,que se arrepentìa de no haberse casado,porque ahora,que se sentìa viejo,podrìa tener un par de nietos que le habrìan hecho la vida màs grata.Fue todos los domingos al cementerio andando hasta que le fallaron las piernas,y dejò de ir.Cuando perdiò la cabeza lo metieron en un asilo llevado por monjitas,a quienes le tenìa la cabeza loca de lo que hablaba,cuando él jamàs habìa sido hablador,y contaba a todos la historia maravillosa que tuvo con Joaquìn.Yo fui a visitarlo una tarde de semana santa con mi abuela y mi tìa.Lo vi igual,parecìa cuerdìsimo ,pero como si hubiese salido del armario.
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