lunes, febrero 18, 2008

El Crepùsculo


Yo venìa para que me dieras las pastillas de mi marido,las de la tensiòn,y las del colesterol,y luego yo se las dejo preparadas para que no se haga un lìo y no se olvide de tomarlas.Mi nieto se me casa en Barcelona,con un profesor de submarinismo,asì que imagìnate que tipito màs mono tiene el chico.Mi niño,en cambio,es gordito,un dejado,porque es muy guapo,sale a mì.De hecho cuando era pequeño su carita me recordaba a la mìa cuando yo era una chiquilla.El pobre venìa llorando muchas veces,y se me abrazaba a una pierna y lloraba desconsolado,porque se reìan de él,y lo llamaban Morena Clara y yo me reìa y le decìa,pero so maricòn,no te van a llamar Morena Clara, si con esa melena eres clavaito a Lola Flores.'El me lo contaba todo a mì,con la madre no llevaba bien ese tema,pero conmigo como si fuera su amiga,y fìjate que soy su abuela.Pero yo soy màs abierta y tolerante que su madre,que ha salido a mi marido en pacato e insulso,tanta misa no trae nada bueno,ya se lo dije màs de una vez a mi hija,y ella ,muy tajante, me respondiò que si seguìa hablando asì me iba a encerrar.Encerrarme a mì?.Entonces ,so joìa tonta, que ìbais a hacer sin mì?.Yo he sido los brazos y las piernas de esta familia,y la cabeza.Todo.Ahora que se habla tanto de familia...Me han embaucado,todo es mentira,o casi todo y no tengo muy buena opiniòn de la familia.Mi madre antes que yo,y luego yo hemos trabajado como mulas,para sacar adelante unos hijos y un marido cojo y manco,mudo y carente de un solo aliento de vez en cuando.Pero sabes,hija mìa,que no me he quejado nunca.Por las noches hablaba sola,antes de dormirme,discutìa con todos ,pero sin que nadie se enterase y luego me quedaba dormida .Rendida.Muerta.Y sòlo ahora,tres dìas antes de cumplir los setenta,me quejo,con una perfecta desconocida,la sustituta de Doña Pilar,mi mèdica de siempre,pero es que debo andar con la conciencia poco tranquila,porque he decidido que me voy a la boda de mi nieto,pero no pienso volver.Ya estoy harta.Me quedarè en Sitges,que me han dicho que hay solito todo el año,y al atardecer la gente pasea sola ,sin ir del brazo de nadie,y no todos son morenos de verde luna ,como dice mi nieto.Pero yo le he dicho que ya no me gustan los hombres.Después de toda una vida con uno,me he dado cuenta que los hombres no tienen nada que ofrecerme.Mi nieto me ha dicho que él me regala un perro por mi cumpleaños ,un labrador,pero le he dicho que no quiero llegar a los sitios ajogaita,asì que por ahora nada de perro,quiero estar sola,sentirme sola.Quiero saber qué se siente.Pido mucho?...Ya no la entretengo màs,me da usted las pastillas? ,porque este hombre es un inùtil,y si por él fuera,se las tendrìa que meter en la boca ya masticadas,pero no quiero que haga ninguna tonterìa y se equivoque al tomarlas.Porque yo lo tengo ya decidido,me voy a Barcelona a la boda de mi nieto y no vuelvo ni muerta.


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martes, febrero 12, 2008

Os Corvos


Juan XXIV ,mientras rezaba delante de la tumba de San Josemarìa Escrivà ,en Santa Maria della Pace en Roma, sufriò un desvanecimiento.Pero todo quedò en un susto.El Papa acababa de cumplir cuatro años de pontificado,y era muy joven para ir pensando en su salud.Finalizò su visita a la iglesia, donde se veneraba el cuerpo del santo,después de sufrir aquel desmayo.Y a decir verdad,no habìa sido una visita muy gustosa la de Juan XXIV,sino màs bien una imposiciòn del prelado del Opus Dei,que en aquellos dìas se cumplìan diez años de la santificaciòn del fundador Monseñor Escrivà.Volviò a la Santa Sede y no quiso cenar,se retirò temprano,junto a su ayudante, la Hermana Sulpicio,y era la primera vez en la historia,que un Papa elegìa una mujer como su màs estrecha ayudante,y no fue éste el ùnico cambio que hizo en la Iglesia nada màs llegar,a finales del 2008.
El presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña ,Vinicius Vasconcelos,no supo qué decir cuando fue elegido el nuevo Papa,despuès de la muerte repentina de Benedetto XVI en su residencia de verano.Y aunque nadie se habrìa imaginado un desenlace tan tràgico,todos sabìan que desde que el padre Georg abandonò su vocaciòn sacerdotal y regresò a Berlìn,para poco después casarse con la presidenta de la AEG en Alemania,el papa Ratzinger habìa sufrido un bajòn anìmico tan importante,que lo tuvo en cama mucho tiempo,y aunque eso nunca se sabrà,los mentideros romanos decìan que el Papa Ratzinger se habìa quitado la vida ,aprovechando sus dìas de descanso en Castelgandolfo.
El Cardenal Vasconcelos habìa sido un sacerdote muy difìcil para los papas anteriores,Juan Pablo II y Benedetto XVI ,por decir en voz alta que la Iglesia se habìa convertido en madrastra y que era tan reaccionaria que ahuyentaba a sus fieles en vez de recogerlos en su santo seno.Cuando fue elegido Papa hablò de la mujer como ser cristiano y como ser laico,que tenìa derecho a elegir su camino,sin ser controlada nunca màs por los hombres,fueran estos de fe o no.Y añadiò que ser madre era una funciòn màs en la mujer,pero no la principal.El Opus Dei no tolerò aquellas palabras y pidiò formalmente que Juan XXIV las retirara,pero el nuevo Papa no se retractò jamàs.Fue llegar y besar el santo.Fue un escàndalo y de repente la poblaciòn normal volviò los ojos hacia la Iglesia,y al aumentar los fieles en todo el mundo,el poder oscuro que controla el Vaticano,olvidò el quite.Precisamente aquella visita al altar donde estaba el cuerpo de San Josemarìa Escrivà ,era por protocolo,porque no compartìa ninguna de las palabras del santo aragonés,que representaba lo màs reaccionario y casposo de la vasta Iglesia.
Juan XXIV se despertò de madrugada bañado en sudor y con un dolor fuerte e intenso de abdomen,y llamando a Hermana Sulpicio,fue llevado al hospital.El mundo se plantò delante del Policlìnico Gemelli en Roma,para saber el estado del màs popular y controvertido Padre.La rueda de prensa hablò de apendicitis y el mundo se quedò tranquilo,pero la madre de Juan XXIV, soltera con tres hijos de diferentes padres,Vinicius era el mayor,que vivìa en una residencia de ancianos a las afueras de Rio,declarò que estaban mintiendo al mundo,porque su hijo ya habìa sido operado de apendicitis en los años cincuenta.
Los médicos no sabìan qué decir,porque era obvio que no habìa sido operado de apendicitis.Pero es que ni siquiera querìan decir la verdad a Juan XXIV,quien estaba tan extrañado como la poblaciòn.Entonces decidieron decirle la verdad.Juan XXIV tenìa los sìntomas propios de una persona que estaba embarazada.Después de todos los anàlisis y las diferentes ecografìas,llegaron a la coclusiòn de que un embriòn se estaba desarrollando pegado a su hìgado.La Santa Sede declarò secreto aquel resultado y para sus adentros empezaron a hablar de intercesiòn diabòlica y ausencia de Dios,otros en cambio, hablaban de milagro y santidad en vida .Pero al mundo se le ocultò la verdad.Insòlita pero verdadera.
Juan XXIV ,después de la impresiòn sufrida por aquella noticia,decidiò seguir adelante con su embarazo,incluso propuso dejar de ser Papa,que aunque serìa extraño,no era imposible y regresarìa al Brasil, a vivir tranquilo con su compañera la hermana Sulpicio.Pero en la Santa Sede le dijeron que lo que proponìa era una locura,que no dejarìa de ser Papa,pero que tendrìa que abortar.Y Juan XXIV jamàs pensò que oirìa nombrar esa palabra a un grupo de hombres reaccionarios,que habìan condenado siempre el aborto,que cuatro años antes,cuando aùn vivìa Benedetto XVI, habìan influido en los polìticos de derechas italianos,para que se revisara la ley del aborto,aprobada en 1977.En cambio,ahora,hablaban de interrupciòn de embarazo tan alegremente.
Juan XXIV era controvertido,pero siempre habìa sido una persona coherente con su forma de pensar,en donde Dios y el sentido comùn tenìan cabida,y viéndose que era la persona màs importante de la cùspide episcopal,decidiò seguir con su embarazo y seguirìa con sus tareas pastorales por el mundo hasta que su estado se lo impidiese.
Entonces ,os corvos,como habìa bautizado el Papa a los sacerdotes del Vaticano que le organizaban la vida,empezaron a reunirse en secreto para decidir qué hacer con un hombre que claramente se les habìa ido de las manos.Y él siguiò ejerciendo de Santo Padre ,mientras la barriguita no aumentara mucho de tamaño.Y quiso adelantar su visita a su paìs,para dos meses antes,y no tener que suspender un viaje tan querido por él.Estaba cansado porque tenìa que luchar diariamente contra sus propios hombres,que habiéndolo elegido como pelele,se habìan dado cuenta demasiado tarde que Vinicius Vasconcelos no habìa sido nunca un pelele,y que tenìa las cosas muy claras,y sobretodo con muchas ganas de cambiar.Pero parece ser que todo acabò en aquel viaje a Brasil,donde el aviòn papal no llegò nunca,hundiéndose en el océano Atlantico,con todos sus pasajeros.El mundo llorò la perdida del Papa Caro,como habìa sido ya bautizado.
Los Cuervos habìan vencido,y se habìan quitado una espina ,que habrìa cambiado toda una Iglesia,que no convenìa cambiar.Fue elegido otro Papa,a imagen y semejanza de los Cuervos,que lo primero que hizo fue promover la beatificaciòn de Benedetto XVI.
Aunque nadie puede saberlo,como el posible suicidio de Benedetto XVI,pero se cree que Juan XXIV vive en una isla pequeña al sur de la Sicilia,muy cerquita de Tùnez,con su compañera la hermana Sulpicio,y el jovencito Giovanni.

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domingo, febrero 10, 2008

Aria,Sole,Terra e Mare...


Dijeron que Micaela estaba muerta,aùn no le habìan hecho el primer electroencefalograma de control,pero asì lo pensaban después de la ùltima TAC ,que evidenciaba una enorme isquemia del tronco tan grande como un campo de futbol.Ella seguìa enchufada al respirador y a la familia no le decìan la verdad.Micaela se dio cuenta que no oìa bien de un oido,y fue al médico,cerumen ,pensò,pero la fueron enredadando hasta verse en una sala de operaciones por un neurinoma del VIII ,que no es màs que un tumor benigno del nervio craneal par VIII,que inerva el oido.Coser y cantar le dijo el cirujano.A lo peor me dejan sorda definitivamente,asì se quedò dormida Micaela en las manos del anestesista.Y nunca se despertò.Hoy,despuès del primer electroencefalograma esperaràn doce horas,y repetiràn la prueba,si es plano,tendràn que desenchufarla ,pero ya,en estos momentos,Micaela yace sobre la cama sin vida,aunque corra sangre caliente por sus venas llena de oxìgeno que insufla el bendito respirador.
Pero Micaela que no habìa estado atenta a las explicaciones de los mèdicos que se reunìan en torno a ella,cada vez menos,eso también hay que decirlo,se levantò ,harta de estar acostada.Esperò a que las enfermeras la lavaran,porque ese placer conseguìa llegar hasta sus adentros,y sentirse limpia era para ella muy digno,ya que estaba desnuda y a merced de todo el que pasara.
Micaela se levantò y dejò atràs cables y tubos,y se quedò ella también ,pàlida y algo deforme de los meses en aquella cama.Y se puso en pie aquella Micaela que se levantaba todos los dìas a las siete,y compraba sus churros y el pan,y volvìa a casa de los mandaos,y se desayunaba con un cafè con leche,y ponìa la radio.Caminò descalza hasta llegar al pasillo y allì la esperaban sus vecinas,que la saludaron como si hiciera siglos que no la veìan,y una le tenìa preparado el traje blanco de hilo,que desde su primer parto ya no le entraba,y las flores por el suelo esparcidas,y el cubo con el agua y ese olor a mar que no se podìa.La sentaron en una silla ,en medio del pasillo,y le mojaron el pelo tieso de enfermedades y cobardìas,y la mudita comenzò a cepillàrselo como hacìa en aquellas mañanas de primavera en la calle,cuando los hombres trabajaban y los niños gritaban en el patio ,jugando a policìas y ladrones y Mauri le probò aquellos zapatitos que tanto le gustaban,y la Pelaita le fue planchando el traje de hilo.El techo de la UCI habìa desaparecido y lucìa un sol escandaloso que chocaba con los adoquines lùcidos de la calle.Micaela se puso en pie con su pelo canoso recogido,y subida en sus zapatitos ,se colocò despacito el traje en el que jurò que no entrarìa,y sin embargo habìa entrado.Estaba preciosa y tan natural,la Mauri le acercò una rosa,y la invitò a andar al final del pasillo,donde una luz la esperaba.Micaela empezò a caminar envuelta en un remolino de pensamientos que la aturdìan y recordò cuando era pequeña y dormìa a los pies de la cama donde yacìa su madre viva ,aunque parecìa muerta,por un sofocòn que le habìa dado su padre que la tuvo asì tres dìas con sus tres noches,o cuando su hijo el mayor,le dio la mano y le sonriò y dijo "no tengas miedo,madre" y luego se muriò .O cuando llamaron a casa los de la empresa,que su marido habìa tenido un accidente,y que estaba grave.Ella se vistiò la mar de tranquila,apagò la radio y los fuegos de la cocina,se puso las gafas de llorar y saliò toda de negro a la calle.Ahora estaba a punto de atravesar aquella puerta luminosa del final del pasillo,y se encontrò de frente con èl,su marido,que no lo dejaron ver aquella mañana de hace ya cuarenta años,prque estaba muy desfigurado.Estaba delante de ella,vestìa las ropas que le habìa planchado el dìa anterior a su muerte,la sonreìa con aquella sonrisa socarrona de deseo y complicidad y le ofreciò la mano y le dijo,vàmonos Micaela,que se nos hizo muy tarde.Mirò para atràs con felicidad y vio a sus vecinas que la saludaban,y Micaela atravesò aquella puerta con su marido.
Micaela tenìa setenta y tres años y estaba muerta,eso decìan los médicos,pero aùn habìa que hacer la primera prueba de electroencefalograma,pero Micaela se cansò de esperar,por eso cogiò sus bàrtulos y se fue antes de esperar un resultado màs.


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martes, febrero 05, 2008

Un Café


Yo solìa quedar en casa,pero algunos ,con cierto escrùpulo preferìan tener la cita en una cafeterìa.Entonces los citaba en el Novecento.Un viejo Café milanès,decorado al viejo estilo de los cafès parisinos de finales del s.XIX .El mostrador se encontraba entrando ,de frente ,revestido de maderas nobles,un gran ventilador silencioso sobre nuestras cabezas removìa el olor a pipa y las palabras que se agolpaban para terminar girando,aireando la estancia de humo y mal humor.Las mesitas eran redondas ,pequeñitas de metal y sillitas estrechas creadas para sentar a cuerpos delgaditos y nerviosos,a la derecha un gran espejo y a la izquierda ,una fotografìa grandìsima que se veìa reflejada en el espejo.En la foto se podìa ver una manifestaciòn de personas en blanco y negro,con dos barbudos al frente ,junto a una mujer ,que se quejaba, con un niño en brazos.Me recordaba Germinal de Zola,pero luego uno de aquellos amantes ocasionales me dijo que era una escena de Novecento de Bertolucci,y recordé que habìa visto aquella pelìcula hacìa tanto tiempo que no supe ubicarla.Eso sì ,recordaba con claridad la paja que Maruscka Detmers hacìa a De Niro y Depardieu con las dos pollas flàccidas en sendas manos.
Pero yo habìa elegido aquel Café por que una vez me habìan dicho que cuando Moravia iba a Milano,se le veìa por allì,y la mesa de la esquinita,debajo de la foto,y antes de subir los dos escaloncitos para ir al baño ,asì lo demostraban,porque sobre la mesa estaban apilados en modo informal Gli Indifferenti y La Noia,entre otros,y sobre la pared se podìan ver diversas fotos de Moravia con Pasolini,Bertolucci o Francesco Maselli ,que tanto me habìa gustado como director en Gli Indifferenti con una hermosìsima Claudia Cardinale y una siempre estupenda Shelley Winters.Y por esa razòn los citaba allì,porque me atraìa su pasado cinematogràfico y literario,y ademàs porque las sillas eran muy incòmodas para pasarse toda la tarde sentado sobre ellas.
Me pedì en la barra un cafè espresso descafeinado y un platito de frittelle que allì los hacìan riquìsimos en esta época del año y me senté junto a la mesa de Moravia y todos aquellos intelectuales.Yo habìa quedado sobre las tres con un chaval siciliano jovencìsimo,de unos diecinueve o veinte años,estudiante de filosofìa.Sinceramente habìa quedado con él porque mi cuerpo era bastante receptivo al suyo.Nada que ver con su posible nivel intelectual o de conversaciòn.Entraba dentro de mis cànones de belleza,muy flexibles,por otra parte,desde que habìa empezado a cumplir años cada seis meses,y no cada cuatro años,como estos jòvenes.Apareciò muy puntual,y se parò en la puerta,desde donde cerrò el paraguas y se quitò el impermeable azul mientras me buscaba con la mirada.Me sonriò al verme y se dirigiò a mì.Yo que estaba casi empotrado en aquellas malditas sillitas de aluminio,hice el amago de levantarme cuando se estuvo acercando para salir pitando de allì,visto que habìa pasado el examen con nota alta,pero él me dijo que estaba cayendo el diluvio,asì que volvì a empotrarme entre aquellos brazos de metal y esperé tranquilo a que él se sentara.Observàndolo de cerca era un hombre bastante robusto y con cara de jovenzuelo de barriada palermitana,que me incitaba a salir huyendo del cautiverio de aquella sillita.
Se pidiò un caffè d'orzo,y me dijo que estaba a dieta,y que ademàs acostumbraba a tomar una infusiòn de lavanda ,que su hermana que vivìa a las afueras de Parma en una comunidad de hippies le mandaba para combatir la tos y los sìntomas del resfriado.Es curioso ,pero yo me lo imaginaba en plan Conan ,matando vacas de un puñetazo y luego comièndoselas èl solito en una hoguera y bajo las estrellas,pero nada màs lejos.
Me confirmò que tenìa diecinueve recièn cumplidos,y que salìa de una relaciòn larguìsima con un daddy de 35.No me atrevì a preguntar qué querìa decir para él "larguìsima",y cuando me preguntò la edad,le mentì bellacamente,treinta y cuatro,por qué?...
Me hastiaba esa seguridad de estos jovenzuelos,que vivìan una realidad diferente a la nuestra,que ya habìamos cumplido cuarenta años y estàbamos satisfechos de ello,si no nos topàbamos con uno de estos asquerosamente jòvenes.Se metiò en la boca la ùltima frittella que habìa en el plato y me señalò fuera,que habìa escampado.Que ya podìamos irnos,que el hecho de que yo no fuera velludo ,no le importaba,que estaba demasiado cachondo para ser inflexible con sus gustos.Me mirò y me dijo que Novecento era su pelìcula favorita y que la escena de la masturbaciòn estaba estupenda,que incluso la habìan comentado en clase de moral y de ética.Yo añadì un comentario mientras me levantaba sì,sì Maruschka Detmers està muy guarrona en esa escena ...
Me mirò a los ojos muy serio,y me dijo tù no has visto Novecento,vero?.Sino te acordarìas perfectamente que Stefania Sandrelli era la pajillera...
Me entrò frìo al equivocarme,porque yo habrìa jurado que era la Detmers y no la Sandrelli,pero seguì en mis treces para no hacer màs el ridìculo,y ver si con mi cabezonerìa le metìa dentro la duda.Pero él no daba su brazo a torcer y entonces ,como un desafortunado milagro apareciò la Sandrelli en la cafeterìa,creo que estaba en el Piccolo Teatro hasta el viernes con Un'ora e mezza di ritardo y el jovenzuelo,de pie le preguntò a grito pelado si ella era la chica que salìa en Novecento,a lo cual ella aùn bellìsima le sonriò sin quitarse sus gafas y el pañuelo que cubrìa su cabeza,seguramente para no ser reconocida y pronunciò un escueto sì ,antes de encenderse un cigarrillo.
Nosotros salimos del Café.Yo ,sinceramente,ya no tenìa ganas de follar,preferìa volver a casa y fustigarme hasta hacerme sangre cuan penitente seguidor de la Virgen de los Dolores.Pero el joven me llevò a su casa y no a la mìa.Y me dijo ,mientras subìamos el ascensor ,que si ganas no tenìa,una pajilla podrìa hacerle a él y a su compañero de piso,que no querìan dar por perdida la tarde después de haberse saltado a Spinoza...

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