
Juan XXIV ,mientras rezaba delante de la tumba de San Josemarìa Escrivà ,en Santa Maria della Pace en Roma, sufriò un desvanecimiento.Pero todo quedò en un susto.El Papa acababa de cumplir cuatro años de pontificado,y era muy joven para ir pensando en su salud.Finalizò su visita a la iglesia, donde se veneraba el cuerpo del santo,después de sufrir aquel desmayo.Y a decir verdad,no habìa sido una visita muy gustosa la de Juan XXIV,sino màs bien una imposiciòn del prelado del Opus Dei,que en aquellos dìas se cumplìan diez años de la santificaciòn del fundador Monseñor Escrivà.Volviò a la Santa Sede y no quiso cenar,se retirò temprano,junto a su ayudante, la Hermana Sulpicio,y era la primera vez en la historia,que un Papa elegìa una mujer como su màs estrecha ayudante,y no fue éste el ùnico cambio que hizo en la Iglesia nada màs llegar,a finales del 2008.
El presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña ,Vinicius Vasconcelos,no supo qué decir cuando fue elegido el nuevo Papa,despuès de la muerte repentina de Benedetto XVI en su residencia de verano.Y aunque nadie se habrìa imaginado un desenlace tan tràgico,todos sabìan que desde que el padre Georg abandonò su vocaciòn sacerdotal y regresò a Berlìn,para poco después casarse con la presidenta de la AEG en Alemania,el papa Ratzinger habìa sufrido un bajòn anìmico tan importante,que lo tuvo en cama mucho tiempo,y aunque eso nunca se sabrà,los mentideros romanos decìan que el Papa Ratzinger se habìa quitado la vida ,aprovechando sus dìas de descanso en Castelgandolfo.
El Cardenal Vasconcelos habìa sido un sacerdote muy difìcil para los papas anteriores,Juan Pablo II y Benedetto XVI ,por decir en voz alta que la Iglesia se habìa convertido en madrastra y que era tan reaccionaria que ahuyentaba a sus fieles en vez de recogerlos en su santo seno.Cuando fue elegido Papa hablò de la mujer como ser cristiano y como ser laico,que tenìa derecho a elegir su camino,sin ser controlada nunca màs por los hombres,fueran estos de fe o no.Y añadiò que ser madre era una funciòn màs en la mujer,pero no la principal.El Opus Dei no tolerò aquellas palabras y pidiò formalmente que Juan XXIV las retirara,pero el nuevo Papa no se retractò jamàs.Fue llegar y besar el santo.Fue un escàndalo y de repente la poblaciòn normal volviò los ojos hacia la Iglesia,y al aumentar los fieles en todo el mundo,el poder oscuro que controla el Vaticano,olvidò el quite.Precisamente aquella visita al altar donde estaba el cuerpo de San Josemarìa Escrivà ,era por protocolo,porque no compartìa ninguna de las palabras del santo aragonés,que representaba lo màs reaccionario y casposo de la vasta Iglesia.
Juan XXIV se despertò de madrugada bañado en sudor y con un dolor fuerte e intenso de abdomen,y llamando a Hermana Sulpicio,fue llevado al hospital.El mundo se plantò delante del Policlìnico Gemelli en Roma,para saber el estado del màs popular y controvertido Padre.La rueda de prensa hablò de apendicitis y el mundo se quedò tranquilo,pero la madre de Juan XXIV, soltera con tres hijos de diferentes padres,Vinicius era el mayor,que vivìa en una residencia de ancianos a las afueras de Rio,declarò que estaban mintiendo al mundo,porque su hijo ya habìa sido operado de apendicitis en los años cincuenta.
Los médicos no sabìan qué decir,porque era obvio que no habìa sido operado de apendicitis.Pero es que ni siquiera querìan decir la verdad a Juan XXIV,quien estaba tan extrañado como la poblaciòn.Entonces decidieron decirle la verdad.Juan XXIV tenìa los sìntomas propios de una persona que estaba embarazada.Después de todos los anàlisis y las diferentes ecografìas,llegaron a la coclusiòn de que un embriòn se estaba desarrollando pegado a su hìgado.La Santa Sede declarò secreto aquel resultado y para sus adentros empezaron a hablar de intercesiòn diabòlica y ausencia de Dios,otros en cambio, hablaban de milagro y santidad en vida .Pero al mundo se le ocultò la verdad.Insòlita pero verdadera.
Juan XXIV ,después de la impresiòn sufrida por aquella noticia,decidiò seguir adelante con su embarazo,incluso propuso dejar de ser Papa,que aunque serìa extraño,no era imposible y regresarìa al Brasil, a vivir tranquilo con su compañera la hermana Sulpicio.Pero en la Santa Sede le dijeron que lo que proponìa era una locura,que no dejarìa de ser Papa,pero que tendrìa que abortar.Y Juan XXIV jamàs pensò que oirìa nombrar esa palabra a un grupo de hombres reaccionarios,que habìan condenado siempre el aborto,que cuatro años antes,cuando aùn vivìa Benedetto XVI, habìan influido en los polìticos de derechas italianos,para que se revisara la ley del aborto,aprobada en 1977.En cambio,ahora,hablaban de interrupciòn de embarazo tan alegremente.
Juan XXIV era controvertido,pero siempre habìa sido una persona coherente con su forma de pensar,en donde Dios y el sentido comùn tenìan cabida,y viéndose que era la persona màs importante de la cùspide episcopal,decidiò seguir con su embarazo y seguirìa con sus tareas pastorales por el mundo hasta que su estado se lo impidiese.
Entonces ,os corvos,como habìa bautizado el Papa a los sacerdotes del Vaticano que le organizaban la vida,empezaron a reunirse en secreto para decidir qué hacer con un hombre que claramente se les habìa ido de las manos.Y él siguiò ejerciendo de Santo Padre ,mientras la barriguita no aumentara mucho de tamaño.Y quiso adelantar su visita a su paìs,para dos meses antes,y no tener que suspender un viaje tan querido por él.Estaba cansado porque tenìa que luchar diariamente contra sus propios hombres,que habiéndolo elegido como pelele,se habìan dado cuenta demasiado tarde que Vinicius Vasconcelos no habìa sido nunca un pelele,y que tenìa las cosas muy claras,y sobretodo con muchas ganas de cambiar.Pero parece ser que todo acabò en aquel viaje a Brasil,donde el aviòn papal no llegò nunca,hundiéndose en el océano Atlantico,con todos sus pasajeros.El mundo llorò la perdida del Papa Caro,como habìa sido ya bautizado.
Los Cuervos habìan vencido,y se habìan quitado una espina ,que habrìa cambiado toda una Iglesia,que no convenìa cambiar.Fue elegido otro Papa,a imagen y semejanza de los Cuervos,que lo primero que hizo fue promover la beatificaciòn de Benedetto XVI.
Aunque nadie puede saberlo,como el posible suicidio de Benedetto XVI,pero se cree que Juan XXIV vive en una isla pequeña al sur de la Sicilia,muy cerquita de Tùnez,con su compañera la hermana Sulpicio,y el jovencito Giovanni.
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