
Estàbamos discutiendo mi amigo y yo sobre lo de correrse o no ,después de que nos den por el culo,cuando me llamo Carlitos.Me dejò frìo,porque me anunciò que su mujer habìa muerto y yo no sabìa siquiera que se hubiese casado.Cosa que me hizo comprender que me habìa alejado tanto de mis amigos de una vida.El hombre estaba hundido,medio sollozando,y hablàndome bajito ,como para que no se enterara nadie.Se sentìa ruido de vasos y murmullo de gente.Luego me dijo que me habìa llamado desde la cafeterìa del tanatorio.
Recuerdo ahora que Carlitos me debìa una cena en su casa,cuando me pasara por su casa nueva,aquélla que comprò al otro lado del puente.Pero nunca me habìa hablado de Silvana,asì se llamaba la muerta.Era portuguesa,y la habìa conocido en el polvero,donde èl trabajaba.Esa era otra de las muchas cosas que no entendìa de Carlitos,siendo tan inteligente y pudiendo estudiar lo que quisiera,se hizo ingeniero informàtico porque las clases eran por las tardes,y por la mañanas trabajaba con el padre cazando jilgueros que luego vendìa en el mercado.Sì,todo muy de pelìcula iranì o kazajistana,pero asì era.Luego,terminando la carrera como segundo de su promociòn,como solìa repetir su madre en la tienda de Mari,se puso a trabajar en el polvero,que estaba a un minuto de su casa.Allì llevaba las cuentas de los cuatro trabajadores del Sr Manolo,el dueño de aquello.Carlos estaba contento porque èl siempre estaba satisfecho de todo lo que hacìa.Nunca conocì a nadie con tan poca ambiciòn en la vida.
Cuando me vio llegar se vino para mì y me abrazò.Estaba gordìsimo.Qué lejos habìan quedado aquellos dìas en que era el màs popular del colegio manejando sus nunchacos y saltando ,en ese juego infantil de bestias de barriada que era el chicharito lajaba.Era el mejor en todo,y asì lo sabìan todos.
Me contò que habìa sido de repente,pero yo no pude aguantarme y le preguntè por qué estaba tan gordo,como habìa descuidado su aspecto que habìa sido siempre tan primordial para él,y me contò la peor de las historias.Habìa conocido a su novia,que luego se convirtiò en su mujer,y se compraron una casita a las afueras de Gibraleòn.Dejò de correr,porque el polvero le ocupaba toda la jornada,y luego llegaba a casa roto,deshecho,y se comprò un caballo.Y esa fue su ilusiòn,dar de comer al caballito,lavarlo,y sacarlo a pasear por los campos de Gibraleòn.Me entraron ganas de llorar,que habrìa pasado totalmente desapercibido en aquel sitio,pero me contuve,y quise abofetearlo y zarandearlo y preguntarle a gritos qué habìa sido de aquel Carlitos que yo habìa conocido?.
Luego nos fuimos a tomar un café.Allì sòlo estaban sus padres y su hermana mayor,con uno de sus hijos.Silvana no tenìa familia ,sòlo un hijo,que habìa tenido con un islandés,que habìa muerto en un naufragio,mientras pescaba arenques en el Mar del Norte.Pero ese chiquillo,Erik,sòlo respondìa a las caricias de Carlitos,que contrastaba con aquel angelito como el dìa y la noche.Erik rubito y con dos mofletes rojìsimos ,como si estuvieran dibujados por un pintor japonés,y Carlitos era negrucio,moreno aceituno,como un personaje lorquiano pero entre los dos fluìa un amor muy natural.Me hacìa gracia como la abuela llamaba al chiquillo islandito ,Erìn venacà pacà que se lo digo a tu padre,uy,uy,ahì viene,mìralo...! Cal-lo,dile argo a 'hte niño,mujè!.Y esa frase en andaluz me trasportò a mi calle,y a la calle del colegio,y a la tienda donde compràbamos las caracolas gigantes rellenas de crema,y nos cachondeàbamos del dependiente,que era tontito,y luego salìa la madre y ponìa orden en aquella tienda.Carlos nunca se metiò con el tontito,ni jamàs lo llamò tontito.El decìa "ese muchacho con problemas".Siempre hablaba con eufemismos,era bastante cansino.Esa sola idea de caer siempre bien,y es cierto que siempre cayò bien a todo el mundo,me repateaba.
Nos tomamos un cafè y hablaba mientras me miraba con su sonrisa de siempre.La misma que tenìa allà por 1973,cuando nos conocimos en el patio del colegio en la hora del recreo,de un dìa de septiembre.Y me dijo que tenìa que llevar las cenizas de Silvana a Lisboa y luego pensarìa qué harìa con ellas .Luego me cogiò de la mano y con la mayor tristeza en los ojos me rogò que fuera con él hasta Lisboa.Dije que sì.No daba crédito.
Fuimos en mi coche,los dos delante y Silvana detràs en un cofrecito muy hortero que me recordaba a un joyerito que tenìa mi abuela sobre su còmoda.Sin que Carlitos me viera,la metì en una bolsa de El Corte Inglés.
Me contò que habìa dejado a su hijo con su madre,pero que sus tìas de Islandia,asì las llamaba èl,vendrìan para llevàrselo unos dìas.Unos dìas?-me pregunté yo.Como si Islandia estuviera ahì detràs.Hablò y hablò y mientras cogìa aire yo ponìa alguna canciòn.Finalmente preguntò por mì,qué tal me iba,y si me habìa casado como él.Bueno,él ya era viudo.Le dije entonces que era gay,que habìa tenido innumerables relaciones que acabaron mal,como se suele esperar de un maricòn,que habìa sido muy promiscuo cuando me introduje en el loco mundo del sexo,y que ahora vivìa,despues de dos desengaños amorosos,un periodo muy tranquilo,donde se podìa decir que era feliz.Entonces Carlitos cayò en un tunel silencioso,que yo agradecì,pero despuès de unos diez kilòmetros sin decir ni pìo,me dio miedo.Pensé que le habìa dado un ictus y le pregunté :
-Carlitos,estàs bien?.
'El sòlo me respondiò con otra pregunta
-Entonces es verdad.Eres maricòn.
-Sì,Carlitos,hijo.Mira qué bonito 'Evora,ya hemos llegado.Nos tomamos algo,verdad?.
Parecìa que le hubiera sentado peor mi homosexualidad que la muerte de su mujer,que yacìa en aquella bolsa.
Despuès hasta Lisboa el monotema fue mi tendencia sexual.Y que ya se lo habìan dicho alguna vez en la escuela y en el instituto,pero que no se lo creìa.
-Probaste alguna vez a preguntarme?.Después de todo no sé por qué te iban con el cuento,si precisamente todos esos me los habìa tirado tanto en la escuela como en el instituto.
-No,si ellos me lo decìan porque como nos veìan siempre juntos,pues pensaban que èramos novietes.Fìjate tù la gente còmo era de mala!.
-Hombre,la gente es mala,pero no tonta,y si pensaban que yo era maricòn pues de ti también lo pensarìan.
-Lo màs raro de todo ,sabes qué es?
-A ver,dime Carlos,sorpréndeme.
-Que nunca me hubieras metido mano.Porque hemos estado solos infinidad de veces,y luego en las duchas ,cuàntas veces?.Y dormir juntos,te acuerdas?.En Jaen,en Màlaga,en Còrdoba,y en todos aquellos pueblos donde ìbamos a jugar los partidos.
-Sì,veo que te acuerdas mejor que yo.Pues te lo voy a decir ,y no me va a importar que tu mujer esté presente.Porque no eras mi tipo,entiendes?.Sexualmente no me llamabas la atenciòn.
Creo que le debiò de molestar una barbaridad ,porque se volviò a quedar callado un buen rato.Y yo por fin,pude oir entera la versiòn que hace Irene Grandi del Sono come tu mi vuoi de Mina.
Llegamos a Lisboa,estaba anocheciendo,y nos quedamos en el mismo hotel en el que me quedaba cuando iba a la feria del libro.Dormimos juntos.Silvana reposaba sobre la còmoda ,junto al cestito de flores secas,y nosotros juntos y abrazados,después de haberlo enculado repetidas veces delante de las cenizas de su mujer.Ese hecho me dio la idea de publicar algo superficial y banal,para aquella editorial que me molestaba a todas horas para que publicara con ellos.Còmo romperle el culo a un casado,y que luego pueda seguir sentàndose como un caballero.Algo guarro pero a lo Anita Loos.Creo que se venderìa como rosquillas en determinados cìrculos de maricuelas despechadas y llenas de odio.Pero creo que cuando se despertara no estarìa de acuerdo conmigo.Me vendrìa con el rollo ese de los remordimientos heteros que tanto me aburrìa.Yo me levantè primero,me duché y bajé al comedor sin despertarlo.'El llegò poco después,recién duchado con una sonrisa de oreja a oreja.Habìa desaparecido ese brillo a saudade que tenìa en sus ojos,y esas ojeras de rutina diaria y de poco sexo,y luego el mal trago por Silvana,claro està,que yo no le quito valor a las cosas.Pero estaba claro,hasta en los peores momentos,un polvo podìa venirte de maravilla para una piel castigada y tocina como la suya.Y asì habìa sido.'El estaba pletòrico y me empezò a hablar de amor,de que yo le habìa abierto los ojos,que las tìas jamàs lo habìan hecho gozar tanto.Fue un gusto para mi vanidad de maricòn atractivo y pollòn oir eso,pero,qué hacìa hablàndome de amor?.
-Vamos a ver Carlitos,tù eres carajote?.Hasta hace unos dìas eras un hombre casado feliz ,con tu mujer,tu hijo Erik y tu polvero,y ahora ,la primera vez que te ponen a cuatro patas ,te me abres en canal,y me dices que me amas?.Pero no ves que vas a sufrir mucho si vas con ese rollo en este mundo malo de malas y malinas ?
-Pero,qué dices?.Yo estoy hablando de lo que siento por ti,de lo que siempre me has gustado y de lo que siempre te he admirado.
-Admirarme a mì?.Pero quièn era el màs chulo con los nunchacos,y sacando abdominales como pelotas de tenis.A quièn le salio antes pelos en los huevos,a quièn Carlos?.Yo he sido siempre ese gordo mediocre,que llegaba el ùltimo a todos sitios.Si me llevaron en el equipo a los campeonatos de Andalucìa porque mi madre era la presidenta de la APA,cojones!.
-Bueno,y eso qué màs da ahora?.Yo te quiero...
-Mira Carlos,el mariconeo tira mucho,lo sé,pero tu no me quieres...
-Còmo que no,yo te amo!.Y no me llames maricòn que no lo soy!.
Despuès de desayunar ,subimos de nuevo a la habitaciòn y esta vez lo hicimos en plan didàctico.El objetivo era que èl aprendiese,y sintiera cada rincòn de su colon,y viera la de posibilidades que le deparaba ese trozo de tripa.Presentarle su pròstrata fue de llanto.Se me emocionò como un tontorròn,y a mì me dio penilla verlo gozar tanto,viendo lo mal que habìa estado hasta ese momento.Pero no sabìa còmo decirle que no lo amaba.Asì que tomè la decisiòn que tomamos muchos maricones,cuando no encontramos las palabras justas.Me fui y lo dejé allì tirado.
Y no supe nada de él,hasta unos dos años después.Recibì un email en mi correo,invitàndome a su boda.Por lo visto el tiempo lo curaba todo,y no me guardaba rencor.Se casaba con otra portuguesa,que habìa conocido allì,el dìa que yo lo abandoné,y usaba este verbo repetidas veces en su carta electrònica,lo cual querìa decir que me perdonaba ,pero no olvidaba.Yo estaba en Malmo en casa de un noviete sueco,al que estaba a punto de darle puerta,cuando pensé que serìa estupendo presentarme en aquella boda acompañado de uno.Porque el maricòn solo parece como perdido y ademàs somos un peligro para el resto de maricas,asì que habìa decidido plantarme allì con Max.Lo que no entendìa era esa obsesiòn que tenìa Carlos por las mujeres portuguesas,qué pesadito habìa sido siempre.
Alfonso Albacete y David Menkes habìan comprado los derechos de mi novela Còmo romperle el culo a un casado, y que luego pueda seguir sentàndose como un caballero .Pero ellos lo iban a titular simplemente Yes Sir,I can Boogie...
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