Nada Te Turbe

Cuando me levanté,recogì los platos de la cena que aùn estaban en el salòn.Mondas de naranjas y raspaduras de acedìas.Yo me fui a la cama mucho antes que Onofre.Lo dejè fumeteàndose un porro con Cristobalito y me fui a la habitaciòn a ver After Hours,que ponìan por televisiòn.
Cristobalito y Onofre habìan sido pareja en otra vida,porque fue hace muchos años,y se habìan convertido en casi hermanos de leche.Pero a mì no me veìa con los mismos ojos que a mi Onofre.Siempre buscaba cualquier momento para tirarme flores,y a veces con el tiesto y todo,porque yo siempre respondìa con indiferencia a sus halagos.
Cristobalito es menudito y jiboso,muy delgadito y con unas narizotas propias de un hombre pollòn,y sòlo por eso despertaba en mì cierta curiosidad por saber si era cierto que en su caso se cumplìa la regla de nariz larga,polla larga.Y ademàs fumaba en casa.El ùnico que lo hacìa gracias a un estùpido pacto que hicieron èl y mi novio,una vez.Y por lo que me explicaron y yo no llegué a entender ,viene a ser como esa tonterìa de los Pactos Lateranenses.
Estaba recogiendo en calzoncillos y descalzo cuando llamò mi madre.
-Hijo,me ha llamado sor Virtudes,la gobernanta del asilo donde tenemos a la madre de tu padre,y me ha dicho que se ha muerto esta mañana muy temprano.
Cristobalito habìa enterrado una de las colillas sobre la monda de una naranja y eso siempre me habìa parecido muy asqueroso.Y es verdad que no me parece asqueroso chupar una polla con cierto olor a orina,ni una axila sudada o un pie sudoroso,pero una colilla sobre restos de comida ,me parecìa nauseabundo,y encima se habìa muerto mi abuela paterna,que no me importaba una mierda,pero seguro que alteraba el tranquilo discurrir del ùnico sàbado libre del mes.
-Y qué quieres decir con eso,madre?
Mi madre hizo un silencio para encenderse un cigarrillo.Sentì el ruido del encendedor al golpear con la infinidad de anillos que tenìa en los dedos ,y el sonido que emitìa al soltar el humo.
-Que habrà que enterrarla no,querido?.Esa señora no era nada mìo,y en cambio,siempre ha sido tu abuela...
-No,guapa .Se convirtiò en mi abuela,porque tù te acostaste con su hijo...
-Y naciste tù,guapo!.
-Qué alegrìa,madre!.
-Mira,sè que todo esto es engorroso.Yo me separè de tu padre treinta años antes de que se matara por esos barrancos de la Costa Azul,como la pobre Gracia Kelly,asì que soy la menos indicada para encargarme de esto,no crees?
-En eso,lamentablemente ,tienes razòn,madre.
LLamè a Onofre y le dije que nos tocaba ir hasta un asilo en la montaña ,regentado por seguidoras de sor Juana Inès de la Cruz,donde habìa pasado los ùltimos años mi abuela,una señora a la que no habìa conocido ,pero por esa ridìcula llamada de la sangre ,no habìamos terminado de romper el vìnculo,y aunque nunca fui a visitarla,por mi madre siempre supe còmo se encontraba.
Al llegar hasta allì,en la cima màs alta de los montes de la zona,y envuelto en una neblina muy carpenteriana,nos recibiò una de las monjas,que se presentò muy amable y dispuesta.En la congregaciòn todas las monjas se parecìan.Eran como clònicas de una motera lesbiana.Bajitas,tetonas y culonas.Ella me dijo que mi abuela habìa muerto diciendo que querìa ser enterrada en el Santuario de la Virgen de la Pita,de quien habìa sido muy devota toda la vida.Al llegar hasta el salòn ,donde habìan improvisado una capilla ardiente ,me encontrè a mi abuela arregladìsima y vestida con un traje rojo carmesì totalmente fuera de tono para la situaciòn ,acostada sobre una cama,en la que parecìa que dormìa serenamente.Al mirar a mi abuela ,la cual tenìa un rictus de cara que parecìa que sonreìa,me recordò a Luise Rainer ,en una de sus ùltimas apariciones por televisiòn.Y entonces la gobernanta del asilo,sor Virtudes,me dijo que querìan quedarse con el cuerpo.Habìan avisado a los embalsamadores y que después serìa depositada en la cripta,junto a las doce madres abadesas del convento.Me contò que mi abuela habìa sido muy milagrera en vida ,y me enseñò un album , en donde se recogìa las fotos de las personas a las que mi abuela habìa curado supuestamente.
Yo me dejè llevar por sor Virtudes y hasta lleguè a pensar que era muy chic ser pariente de una santa,sobre todo teniendo un novio que era descendiente de una santa de verdad.Porque la hermana de su bisabuela materna era santa Marìa del Mirtillo,màrtir vicentina,que abrazò a Dios a los diecisèis anos,y tenìa una pequeña ermita en su honor,y en la cripta reposaban sus restos,que podìan ser visitados,como una atracciòn màs del lugar.Y eso daba pedigrì y no como yo,que habìa crecido con una mujer alcohòlica, promiscua y fumadora.Intelectual,emporrada de gauche divine y sin padre.Y yo sòlo habìa deseado en la vida tener una madre normal,despeinada y con rebequita,que aprovechase las tardes de los sàbados para hacerse la cara y las uñas de las manos y de los pies ,con una de esas horribles esthéticiennes ,que iban por las casas ganando cuatro gordas.Odiaba su voz ronca,que me ponìa en evidencia cada vez que iba a las reuniones de padres,donde ella era la presidenta.
Al final aceptè y dije que sì.Mi abuela estarìa para la eternidad en la cripta de aquel convento,y yo podrìa visitarla con amigos y extraños,cada vez que quisiera.Y con el paso de los años, pudiera ser que un dìa al verla,me diera cuenta que yo era màs viejo que ella,y que ella se habìa convertido en una bella durmiente muy singular.
Volviendo a casa ,Onofre me dijo que aunque yo no tuviera nada que ver con aquella señora muerta,no era justo que se incumpliera su ùltimo deseo de ser enterrada en el santuario de la Virgen de la Pita.Y que no se tenìa que desobedecer la voluntad de los moribundos , que me acordase de Juan Preciado, que fue a buscar a su padre,Pedro Pàramo,aunque no lo habìa conocido,porque fue la ùltima voluntad de su madre moribunda.Y es que Onofre sabìa còmo hacerme entender que me habìa equivocado.Porque Pedro Pàramo era mi novela favorita,menos cuando releìa Rayuela todos los veranos,y me daba cuenta que Cortàzar era el màs grande.
Volvimos al convento de las seguidoras de sor Juana Inés de la Cruz,la peor de todas,y terminé peleando con sor Virtudes,quien bajo ningùn concepto dejaba que sacara el cuerpo de aquel sitio.Al final tuve que hacerle daño para que comprendiera que no habìa otra posibilidad,y que mi abuela salìa con los pies por delante,y nosotros ,por detràs de ella.Sor Virtudes lloraba como una Magdalena,y recitaba cànticos ininteligibles.Meses después me enviò un email ,en donde me explicaba que estaba escribiendo una novela basada en los amores secretos entre sor Juana y Doña Marìa Luisa Manrique de Lara,y que el cuerpo incorrupto de mi abuela en la cripta le habrìa proporcionado el dinero para pagarse la publicaciòn del libro.Me hizo sentir en culpa.
Hablamos con Cristobalito ,porque èl habìa sido monaguillo en la Ermita de la Virgen de la Pita cuando chiquillo,y habìa terminado como catequista,para que hablara con el pàrroco y viera qué se podìa hacer.
Onofre me contò còmo estaban las cosas.Si yo me iba a la cama con el jorobado de Cristobalito ,mi abuela reposarìa en la Ermita,junto a Nuestra Señora de la Pita,si no accedìa a sus pretensiones,-a pudrirse al cementerio municipal como todo quisque-.Esas fueron sus palabras.
Ya era tarde para echarse atràs.Me entraron ganas de volver al convento de sor Juana Inès de la Cruz,y entregar a mi abuela en olor de santidad,y luego darle una buena paliza a esa maricona catequista por abusona.Pero no.Yo querìa respetar la ùltima voluntad de aquella señora,porque no tenìa a nadie que pudiera hacèrsela valer,y ademàs querìa saber còmo era la polla de Cristobalito.Entonces aceptè.
El plan era entrar de noche en el claustro de la Ermita y esparcir sus cenizas entre los cipreses,porque enterrarla allì era muy exagerado ,imposible ademàs de ilegal.Cristobalito me contò que allì sòlo reposaban los restos de un pàrroco,Don Fortunato Correa ,que dio su vida por el santuario,cuando unos franceses borrachos quisieron entrar desnudos con sus caballos en 1803,y él les impidiò el paso,accediendo a ser penetrado repetidas veces por los gabachos,quitàndose la vida poco despuès,tiràndose desde el barranco del Chorrito Alto y los restos de Doña Carmen de la Maza ,esposa beata del gobernador Civil de la ciudad,conocida popularmente por la Juncala,al ser conocido el gobernador como Juncà ,a finales del s.XIX.
Mi madre no pudo venir a recoger las cenizas de mi abuela,asì que mandè a Onofre.Yo estaba en casa,esperando la visita de Cristobalito,el cual fue màs puntual que un reloj suizo,porque sabìa lo que le convenìa.Yo disimulé el asco y aparentè disfrutar con la velada.
'El se desnudò primero,inquieto y demasiado principiante.Tosco y vulgar.Yo me encendì un cigarrillo viendo aquel panorama.La nicotina enmascarò el olor de Cristobalito,y su sabor.Odio besar en la boca,pero no pude negarme.Sus manos nerviosas volaban dudosas por mi cuerpo frìo,que él fue calentando poco a poco.Cerrè los ojos y me dejè llevar.Su narizota inmensa me hizo sentir bajo palio,y casi oigo el himno al entrar por la puerta.Yo lo sentìa jadear como un niño hambriento,y casi lo terminè acunando cuando todo acabò.'El falleciò finalmente de placer y su mirada se me clavò en mi retina al verlo Cristo yacente en una pietà majestuosa.
Onofre llegò y percibiò el olor a incienso que habìamos generado Cristobalito y yo.No dijo nada y me entregò las cenizas, y yo se las entreguè a Cristo.'Ese era el trato y asì lo habìamos pactado.
Las cenizas de mi abuela reposan en el altar mayor,junto a Nuestra Señora.Nada de claustros ni jardines.Y Onofre aùn me pregunta extrañado qué llegué a hacerle a su ex,para que colocara las cenizas tan cerca del Cielo.Pero yo no respondo.Es mi venganza por permitir tan frìamente que me acostara con Cristobalito.
Sor Virtudes ha conseguido vender su novela,y ahora prepara su adaptaciòn al teatro,Natalia Dicenta y Amparo Larrañaga la estrenaràn en Madrid.Y allì estaremos los tres,Onofre,Cristobalito y yo,el dìa del estreno.Mi madre se ha alejado del camino de los hombres,del tabaco y del alcohol y ha encontrado su paz interior con sor Virtudes.Sospecho que rememoran todas las noches el affaire entre la santa y la Condesa .No asistieron al estreno porque estaban en Milano,visitando la tumba de la señora condesa,que se encuentra en el convento de las Carmelitas Descalzas y luego salìan con destino a las Mauricio.
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