
Soy tremendo ,lo reconozco.Pero cuando empiezo un nuevo trabajo me aislo,y todas las cosas y personas que me rodean,pasan a un segundo plano.
Me habìa refugiado en la casa de la playa para terminar la adaptaciòn al teatro de An unmarried woman de Paul Mazursky.Una adaptaciòn libre que me habìa pedido mi agente ,para estrenar en el circuito off de Madrid y Barcelona,adaptàndola a la temàtica gay,que tan de moda estaba y por lo cual,tantas adaptaciones se estaban haciendo.Sin ir màs lejos,la versiòn gay de La voix Humaine de Cocteau,adaptada por Boris Izagirre,e interpretada por un actor desconocido de la escena nacional,con aspecto de garrulo, llamado Vicente Logro.Y en el cual me habìa fijado para hacer el papel,que en el cine hizo Alan Bates,de Saul,el pintor bohémien.
Me llamò Ramiro,quien no se hallaba sin mì,palabras textuales,y me rogaba encarecidamente que regresara para dormir con él,porque extrañaba mi calor y mi polla,y se estaba volviendo loco.Yo lo tranquilicè y le dije que se fuera a casa de mi madre,porque otras veces que me iba fuera de Madrid por trabajo,èl se iba a vivir con ella.Los dos se llevan estupendamente y se hacen mucha compañìa.Pero no le pareciò buena idea porque mi hermana estaba allì con los niños pasando una semana,y el bullicio de los crìos por la casa le daba jaqueca,asì que decidiò quedarse en nuestro apartamento contando las horas hasta que yo volviera.
Yo amo a Ramiro aunque me saque de quicio su dependencia emocional.No siempre fue asì.Desde que perdiò tanto peso por cuestiones obvias de salud,después de sufrir el segundo infarto,yo le di un ultimatum.O dejaba de comer de esa manera o lo abandonaba.'El me hizo caso y perdiò 60 kilos en tres años.Sin operaciones.Dieta y ejercicio.Si es verdad que mi prototipo de hombre se fue ,desapareciò.Se quedò en 80 kilos,con cuerpecito de nadador,pero con la grasa se fue ademàs su seguridad y podrìa decir que incluso cierta virilidad.Pero yo amo a Ramiro igualmente.Después de 15 años juntos parece hasta estùpido preguntarse si lo amo,pero la respuesta es siempre la misma,Yo amo a Ramiro.
Pero a pesar de amarlo ,yo habìa comenzado a amar a Giulio,un jovenzuelo de tan sòlo 25 años,que me habìa enseñado a dilatarme rectalmente sin sentir el menor dolor.Yo que habìa sido siempre un activo muy activo,no sòlo con Ramiro,sino con algunos cuerpos desconocidos,que de mutuo acuerdo tuve el placer de saborear,con Giulio era diferente a todo lo que habìa conocido hasta ahora.'El me habìa descubierto el mundo del placer entre periné y pròstata,que yo desconocìa,y cuàn aventura a lo Julio Verne,él me sumergìa en otros mundos,a los que yo no estaba dispuesto a renunciar.
Un chavalillo como Giulio,de cuerpo atlético y polla desproporcionada ,morenito de piel y mirada triste, sòlo podìa gustar a Ramiro.Porque ese era el prototipo de hombre de mi marido,aunque luego me conociò a mì y yo puse paz en su vida.
A mi edad no iba a caer en el craso error en que cayò el marido de Jill Clayburgh al abandonarla por una jovencita,para después volver con el rabo entre las piernas,a mendigar cariño ,cuando la nena lo dejò.Yo querìa vivir una historia a parte de mi relaciòn con Ramiro.Una vìa de escape,sin dejar el equilibrio que me daba el que fuèramos una familia desde que nos casamos de los primeros,cuando fue legalizado el matrimonio gay.Pero sobretodo no pensaba renunciar al rabo de Giulio que golpeba mi pròstata ,cada vez que me penetraba, sin descanso.
Giulio habìa venido conmigo a la casa de la playa,y vivìamos nuestras vacaciones juntos,como una pareja de verdad.Aunque las frecuentes llamadas de Ramiro me devolvìan a la realidad de la doble vida.
La ùltima llamada de Ramiro me asustò.Me pidiò llorando que volviera a casa precipitadamente,porque habìa ocurrido algo verdaderamente terrible.Su tono melodramàtico me convenciò y esa misma mañana salì para Madrid,dejando a Giulio en la casa de la playa.
Al llegar a casa me encontrè un Ramiro hundido,inquieto.Tenìa los ojos de haber llorado todo el dìa,y me confesò que habìa llevado a alguien a casa para tener sexo,sin haberme avisado antes.Estaba tan bajo anìmicamente que no tuve fuerzas para pedirle explicaciones y él siguiò contàndome.Despuès de haberme llamado ayer por la tarde,saliò un rato y fue a una cafeterìa ,a la que vamos mucho, y allì conociò a una chica francesa,que trabajaba de lectrice en el Madame Cazenave .
-Mireille se llama.Ha sido divertido,porque me empecè a dar cuenta que me miraba como lo que soy,un hombre,y eso me hizo sentir bien.Me recordò a Sophie,te acuerdas de Sophie,Juan Manuel...?
'El me habìa hablado cientos de veces de la tal Sophie,con la cual no follò,pero se sintiò tan halagado que lo hubiera elegido como polla,que jamàs la olvidò,a pesar de que ella hubiera sido follada,aquella noche, por un grupo de chavalerìo en un parque cualquiera de la ciudad donde vivìa.
-Naciò algo especial entre los dos, me animé y la invitè a casa.Estaba solo.En este perìodo me siento muy solo,Juan Manuel,y no me digas que no...
Comenzò a llorar de nuevo,porque llegaba el pasaje màs desagradable de la historia.
-Hemos hecho el amor.Te pido mil veces perdòn,cielo mìo ,por haber abusado de tu confianza ,pero te mentirìa si te dijera que ha sido sòlo sexo.
En ese momento pensé que Ramiro habìa perdido la cabeza,porque él jamàs conociò mujer .No sòlo no habìa estado nunca con una mujer sino que sentir sòlo su olor ,le repugnaba,y ahora me estaba diciendo que se habìa enamorado de una mujer,a sus años?.Lo dejè terminar.
-Todo habìa sido hermoso.El tacto de su piel,acariciar sus senos,y sus labios.Sentir su respiraciòn cuando finalmente la penetrè.Me sentì en el paraiso y sentì amor.Y su fragancia no ha logrado irse ,a pesar de todo.Pero todo el encanto acabò cuando ella me dejò unos segundos para darse una ducha.Estaba hojeando un libro de Simone de Beauvoir, que habìa traido consigo, cuando saliò del baño con cara de preocupaciòn y me dijo que habìa hecho la caca y un enorme mojòn no se iba con el agua.Yo no entendì bien lo que querìa decirme,Juan Manuel,porque hablaba con un fuerte acento francés,que luego resultò ser belga,pero me acerqué hasta el baño,y allì estaba derecho,aquel maldito mojòn, como una vara de mando.Yo no podìa dar crédito a lo que veìa,y me preguntaba en qué parte de su bendito regazo guardaba tamaña cosa.
Yo no pude hacer otra cosa que reirme,y Ramiro se ofendiò.Me soltò una de sus miradas a lo Roddy Macdowall en la saga de El Planeta de los Simios.
-Pues debo decirte que aùn sigue allì,en tu baño,la gracia de aquella dulce belga,y yo he hecho todo por que se fuera con el agua,pero no hay modo.
-Ese mojòn representa tu mala conciencia,Ramiro,y por eso no se va.Tendràs que aprender a vivir con él.
-Pero ,qué dices,por Dios?.No pienso entrar en ese baño mientras aquéllo siga allì...
Me dijo indignado,y yo soltè una carcajada porque él pensò que estaba hablando en serio.Lo abracè,como se abraza a un hermano pequeño o al propio padre ya viejecito, y me di cuenta que ya no amaba a Ramiro,o por lo menos no lo amaba como se ama a un amante que comparte la vida contigo.La vida y el sexo.
Cuando Giulio empezò a chulearme ya era tarde.Ramiro vivìa con mi madre y no paraban de viajar con el imserso y una noche me sentì solo,verdaderamente solo.Acababa de hacer una mamada a Vicente Logro,en su camerino,antes de salir a escena en el segundo acto cuando mirè a mi alrededor y no vi nada que me fuera conocido y empecè a llorar.
Llamé a mi madre,pero a quien querìa llamar era a Ramiro.
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